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Archivo del 23 de octubre de 2009

Más de 900.000 hogares han dejado ya de pagar su hipoteca o los recibos de la luz

Viernes, 23 de octubre de 2009

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Carlos Sánchez – 22/10/2009 Cotizalia

La recesión aprieta. Y lo hace cada vez con mayor intensidad. Hasta el punto de que, según los datos más recientes del Instituto Nacional de Estadística (INE), más de 900.000 familias se han convertido ya en morosas por no estar en condiciones de atender sus recibos relacionados con la vivienda. Es decir, la hipoteca, la luz, el gas o los gastos de comunidad.

En concreto, y según se desprende de la última Encuesta de Condiciones de Vida, el número de hogares con pagos pendientes (sin tener en cuenta los préstamos al consumo o cualquier otra clase de crédito personal) asciende a 901.300, lo que significa el 5,4% de los 16,5 millones que hay en España. Los datos se refieren al segundo trimestre de 2008, es decir, al comienzo de la crisis, por lo que si se actualizaran las cifras los resultaos serían todavía peores.

Igualmente, otras 344.500 familias se han retrasado en el pago de algún recibo no vinculado directamente con la vivienda (teléfono, educación o gastos sanitarios). Es decir, que la morosidad afecta a 1,24 millones de hogares, lo que representa que una de cada trece familias ha dejado de pagar algún recibo. Pero es que si se suma el número de hogares con tarjeta de crédito que no ha podido satisfacer la deuda, habría que hablar de otros 322.700 familias en números rojos por problemas económicos.

Los datos de Estadística ponen igualmente de manifiesto que no se trata de pequeñas deudas contraídas con el banco o la comunidad de propietarios por problemas de liquidez. Todo lo contrario. Nada menos que el 35,3% de los hogares acumulan fallidos que representan más del 10% de los ingresos mensuales del hogar. Es decir, que en caso de que decidieran ponerse al día los deudores tendrían que hacer un fuerte ajuste en su capacidad de gasto.

¿Quiénes son los más morosos?

La encuesta del INE ofrece, igualmente, otra información que a priori puede resultar sorprendente. Las familias más morosas son las que tienen a todos sus activos ocupados (el 60% del total), mientras que la morosidad afecta a sólo el 10% de los hogares en los que todos sus miembros se encuentran en situación de inactividad. En este caso, la explicación tiene que ver con el hecho de que las familias donde trabajan todos sus miembros tienen mayor propensión al consumo, y por lo tanto al endeudamiento, por lo que sus probabilidades de incurrir en fallidos son mayores.

El retrato robot del moroso sería un hombre con una edad comprendida entre 30 y 44 años. Sin embargo, es especialmente preocupante la situación de las mujeres situadas dentro de ese segmento de edad, toda vez que en nada menos que el 43,6% de los hogares en las que las mujeres son la persona de referencia (cabezas de familia) el total del pago pendiente representa más del 10% de los ingresos mensuales del hogar. Es decir, que se encuentran en una clara situación de sobreendeudamiento.

Para hacerse una idea de lo que representa la morosidad de las familias hay que complementar la información que suministra la Encuesta de Condiciones de Vida -probablemente el mejor instrumento estadístico para conocer la realidad española- con los datos del Banco de España. Y el resultado es que en el segundo trimestre de este año (últimos datos publicados) el volumen de impagos de los hogares (sin contar las empresas) alcanza los 23.418 millones de euros. De esta cantidad, algo más de 19.600 millones corresponden a préstamos destinados a la adquisición o rehabilitación de viviendas y el resto a la compra de bienes de consumo duraderos.

No todo es endeudamiento. Los datos del INE reflejan que prácticamente la mitad de los hogares (el 48,9%) no debe ni un solo euro a los bancos. Es decir, que más de ocho millones de hogares no tienen vivo ningún préstamo. En este caso, la dispersión es enorme. Mientras que en el caso de los hogares cuyos miembros tienen más de 65 años el 85,4% no debe nada a nadie, tan sólo el 22,9% de las familias con edades comprendidas entre 30 y 44 años no tiene contraída ninguna deuda.

Microsoft saca al mercado el esperado Windows 7

Viernes, 23 de octubre de 2009

Agencias- 22/10/2009 – El Economista
Microsoft sacará al mercado Windows 7, la última versión del sistema operativo más utilizado del mundo, y en la que el gigante informático ha depositado enormes esperanzas para recuperar la confianza perdida con el lanzamiento del Vista. A las 11:30 de la mañana será su lanzamiento.
“Estamos muy satisfechos con este programa. Somos muy optimistas y hay gran expectación en torno a su lanzamiento, ya que hacía mucho tiempo que no teníamos un software que funcionara en un rango tan amplio de computadoras y con tan buenas críticas”, dijo a Efe el portavoz de Microsoft Leonardo Ortiz en la víspera de que Windows 7 se ponga a la venta en cerca de un centenar de países.
La última versión del sistema operativo presente en nueve de cada diez PC llega a un mercado que está copado aún por el Windows XP de 2001, “un programa de hace casi una década que -según Ortiz- se diseñó para un mundo informático en el que no se usaban las redes sociales o los contenidos multimedia que ahora manejamos”.
En 2007 se sacó al mercado el Windows Vista, pero requería gran capacidad de procesamiento, lo que impedía su correcto funcionamiento en algunos equipos, y daba tantos errores que el programa terminó siendo un fracaso de ventas y ahora sólo está instalado en el 18,6% de los PC de todo el mundo, según NetApplications, mientras que el XP aún se usa en el 71,5%.
Pese a sus constantes esfuerzos por aumentar sus ingresos -dañados también por la piratería-, Microsoft registró recientemente la primera caída de su facturación en 23 años.
Por ello, la firma de Bill Gates ha depositado enormes esperanzas en el lanzamiento de Windows 7, especialmente ahora que la venta de ordenadores empieza a recuperarse después de este año de recesión económica.
“Windows 7 se podrá utilizar desde los ordenadores más avanzados hasta en los más básicos netbooks, ordenadores que pueden costar menos de 300 dólares”, explicó Ortiz.
Mas de ocho millones de voluntarios han evaluado las primeras versiones
Para sacar al mercado Windows 7 más de ocho millones de voluntarios han evaluado durante meses las primeras versiones, donde se ha puesto un acento especial en los contenidos multimedia, para facilitar la edición y gestión de fotos y vídeos.
Según la información adelantada por Microsoft, Windows 7 también incluye opciones de gestión de dos ventanas abiertas, para que de forma automática se coloquen una a cada lado de la pantalla y poder así compararlas con facilidad, o para mantener alguna abierta en un extremo mientras se trabaja en otra.
Además, incluye cambios en la barra de tareas para reducir la cantidad de elementos en el escritorio, crea automáticamente redes internas entre los ordenadores del hogar con el mismo software, lo que facilita compartir archivos e impresoras, y simplifica procesos de sincronización y administración de otros aparatos, como móviles o cámaras de fotos.
Una novedosa función es la de “shake”, que permite pulsar sobre la parte superior de una ventana y agitar el ratón para minimizar todas las demás ventanas abiertas. Si se vuelve a agitar esa ventana se restituyen las demás a sus tamaños originales.
Con el nuevo sistema operativo se incluye la versión 8 del Internet Explorer, que, según Microsoft, es su “navegador más rápido, sencillo y seguro hasta la fecha”.
“La mayor parte de la venta de Windows se realiza con la compra de nuevos ordenadores, pero también se podrán actualizar versiones anteriores por un precio que oscila mucho entre países pero que rondará entre los 125 y 245 dólares”, explicó Ortiz.

El Tesoro evita que la deuda bancaria con aval público le haga la competencia

Viernes, 23 de octubre de 2009

20-10-09 , D.Badía. Madrid – Expansión
Dos emisores con el mismo perfil de riesgo le ofrecen dos productos para invertir sus ahorros. Sólo hay una diferencia entre ambos: el primero le da una rentabilidad mayor que el otro ¿Cuál contrataría? La respuesta es sencilla.
Precisamente, ésta es una de las cuestiones que más preocupa al Tesoro Público sobre los avales que ha otorgado a la banca para facilitarle el acceso a los mercados de capitales.
El Tesoro acaba de distribuir otros 64.000 millones de euros en garantías entre los bancos y las cajas. Sin embargo, este nuevo reparto llega en un momento en el que el Gobierno tiene que emitir un importe récord para financiar el elevado déficit público, tanto en lo que queda de año como en el siguiente.
Según se recoge en los últimos Presupuestos Generales del Estado, el Tesoro tiene que colocar en torno a 211.500 millones de euros entre letras, bonos y obligaciones en 2010, lo que se suma a un importe bruto ya captado este año de 161.675 millones. “Al Tesoro le preocupa que las emisiones avaladas compitan con su deuda”, explica el director del área de mercados de capitales de una caja que ha emitido deuda con aval.
Sin embargo, Economía se ha reservado un as en la manga desde que puso en marcha esta ayudas para evitar que la deuda con aval canibalice la suya. Tras la concesión de los nuevos avales, el Tesoro Público se ha reservado el derecho de modificar la rentabilidad de la deuda emitida por los bancos si lo ve preciso. “Se habilita a la Directora General del Tesoro y Política Financiera a modificar el tipo de referencia teórico [...] cuando dicho tipo de referencia deje de ser representativo por la evolución de los mercados o por cualquier otra circunstancia”, explican en la Orden de 7 de octubre de 2009 (complementaria a la Orden de otorgamiento del 29 de diciembre de 2008).
Los bancos han tenido que presentar un borrador al Tesoro con las condiciones finales de la emisión cada vez que han querido salir al mercado, desde que se realizó el primer reparto de avales por importe de 90.000 millones a finales de 2008. “Le ponemos una horquilla de precios con un margen de entre 10 y 20 puntos básicos y el Tesoro te lo aprueba o no en función de si cree que la rentabilidad que se va a ofrecer es demasiado generosa con respecto al nivel al que cotice la deuda pública”, explican fuentes de uno de los bancos colocadores habituales de deuda con aval público.
Según recoge el Tesoro en la orden que regula la concesión de avales, el tipo de interés de referencia teórico que se utiliza para cada emisión resulta de aplicar un diferencial sobre la deuda pública a ese plazo, en función de las comisiones que le pagan los bancos por el uso de estas garantías. “El Tesoro se reserva así la posibilidad de poner un límite de rentabilidad que precise en cada momento”, explican fuentes financieras. “Esta situación se hubiera evitado si el Tesoro emitiera directamente la deuda en vez de la propia banca”, añaden las mismas fuentes.
El Gobierno vasco emite
El Gobierno vasco va a lanzar hoy su primera emisión de deuda pública desde 1999 por un montante de 700 millones a diez años, con la que pretende cubrir el déficit presupuestario de más de mil millones derivado de la fuerte caída de la recaudación fiscal, que ronda el 24% en lo que va de año. Esta operación estará dirigida por el banco Calyon, filial del grupo francés Crédit Agricole, y en ella intervendrán BBK de Vizcaya, Kutxa de Guipúzcoa y Vital de ́lava, la cooperativa de crédito de la corporación Mondragón Caja Laboral, y Norbolsa, la sociedad de bolsa de las tres cajas de ahorros vascas, informa Marian Fuentes desde Bilbao.
La banca, muy activa en la compra de ambos tipos de bonos
Los bancos y las cajas han sido los más activos en la compra de deuda avalada, al igual que la deuda pública. Pese a esos límites que pone el Tesoro en la rentabilidad, “muchos bancos han vendido deuda pública que tenían en cartera para comprar deuda con aval, debido a que siempre dan una prima mayor”, explican fuentes financieras.
El saldo vivo de deuda pública ha aumentado en 104.057 millones desde septiembre de 2008, de los que el 48% ha sido adquirido por entidades financieras españolas, según datos del Tesoro.
De las emisiones que se han hecho con los avales que repartió el Tesoro a finales de 2008, más del 70% se la han quedado entidades financieras. “Con los nuevos avales se puede emitir hasta cinco años, lo que podría interesar más a bancos centrales y fondos, inversores habituales de deuda pública”, añaden las mismas fuentes. Los dos tipos de deuda cuentan con la misma calificación crediticia (triple A por Moody”™s y Fitch Ratings, y AA+ por S&P). Y lo más importante de cara al inversor, ninguno de los dos les consume capital.