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Archivo del 28 de Febrero de 2010

Las palabras de Rosa Díez provocan abandonos en UPyD de Galicia

Domingo, 28 de Febrero de 2010

     Una nota del partido que ve en las quejas «intolerancia o complejo de inferioridad» eleva el malestar interno
 
     Tino Novoa 27/2/2010 La Voz de Galicia

     El empleo del término «gallego» en un sentido descalificatorio ha indignado en Galicia, y el empecinamiento de Rosa Díez en no rectificarlo ha generado un amplio malestar en su propio partido en la comunidad, lo que ha llevado a un grupo de militantes a darse de baja en la organización. La irritación aumentó aún más ayer, según confirmaron a La Voz fuentes de la formación, al conocer que el gabinete de comunicación de UPyD en Madrid calificaba las protestas de los gallegos como «una muestra de intolerancia, complejo de inferioridad o perturbación nacionalista».
     Las declaraciones de Rosa Díez han generado una considerable movilización en Internet. Como prueba, casi 700 internautas habían dejado escrito su malestar en forma de comentario en lavozdegalicia.es. Y los grupos de las redes sociales estaban en estado de ebullición. Estas quejas llegaron hasta el propio partido de Rosa Díez, que optó por una respuesta común en la que asegura a quienes protestan que se han «dejado llevar por la manipulación emocional en la interpretación de las palabras» de la diputada.
     Desde el primer momento, Rosa Díez trató de eludir las consecuencias de sus palabras y, en declaraciones a La Voz, dijo primero que había que tomárselas con sentido del humor y, posteriormente, que se habían sacado de contexto. Pero sin más precisiones, que sí intentó hacer ayer el gabinete de comunicación de su partido. En su respuesta a las protestas, el departamento de prensa argumenta que «el significado coloquial de ‘gallego’ en sentido peyorativo es el de alguien que no se pronuncia y elude comprometerse. Es peyorativo, pero no despectivo». Y pone como ejemplo de expresiones comparables «trabaja como un negro», «austero como un castellano» y «chulo como un madrileño». Explica que son «figuras retóricas del lenguaje», que «no son insultantes». Y concluye que «ofenderse por esto es una muestra de intolerancia, complejo de inferioridad o perturbación nacionalista».
     El portavoz de UPyD en Galicia, Andrés Mosquera, desconocía esta nota, cuya procedencia fue confirmada por otras fuentes del partido, que admitieron que contribuía a elevar aún más el malestar interno. Mosquera reconoció que las primeras declaraciones de Díez no habían sido «nada afortunadas» y que él personalmente se había sentido «muy molesto», aunque se había quedado más tranquilo con sus posteriores aclaraciones, en las que intentó precisar el sentido de sus palabras y aseguró que no había querido ofender a los gallegos.
     Sin embargo, otras fuentes de UPyD en Galicia aseguraron a La Voz que el malestar con las declaraciones de su portavoz están muy extendidas y se han exacerbado con la obstinación de su portavoz en no rectificarlas. Dirigentes de la formación reconocieron que habían recibido un aluvión de protestas y que incluso habían tenido que apaciguar los ánimos de muchos militantes. Pero las explicaciones no fueron suficientes, ya que algunos afiliados, en un número que no supieron precisar, han abandonado el partido.

     Para ver los comentarios en Galicia pinche aquí

     Las declaraciones de la polémica, aquí

 

Los gallegos de Rosa Díez

Domingo, 28 de Febrero de 2010

     Bieito Rubido, 27-02-10 ABC
     Me siento profundamente gallego. Me siento plenamente honrado de ser gallego. De apellidarme con dos topónimos de la costa gallega, Rubido Ramonde. De compartir con mis padres y abuelos apellidos como Loureiro, Breixo o Piñeiro. De haber nacido en la praza do peixe de un pueblo marinero llamado Cedeira, donde los romanos veían morir el sol. Decía Bertrand Russell que patriotas son aquellos que quieren que su tierra sea la mejor del mundo, mientras que los nacionalistas son quienes piensan que su tierra ya es la mejor del mundo. Yo me siento más lo primero que lo segundo.
     Confieso todo esto a propósito de Rosa Díez y su equivocada asociación mental: esa por la que otorga a la calidad de ser gallego conductas mezquinas que no son patrimonio de ningún lugar pero que, por desgracia, acompañan universalmente a la condición humana. No hay nada que se parezca más a un hombre que otro hombre; sea éste gallego o aquel vasco, japonés o argentino. Emplear la expresión «gallego» para descalificar a quien emigra es propio de trasnochadas mentes decimonónicas. Se mire por dónde se mire y se diga cómo se diga, es antiguo, repugnante e intelectualmente despreciable. Suscrito todo esto, supongo, prefiero suponer, que Rosa Díez no pensaba en los gallegos cuando dijo lo que dijo.
     Allá ella con sus verdaderas intenciones. Lo que sí me preocupa más es ese tic autoritario desprovisto de cualquier dosis de humildad, que le ha impedido pedirnos perdón a los gallegos y rectificar su ofensivo comentario. Si es así en la oposición, cómo sería gobernando.

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Se multiplican las reacciones a las polémicas palabras de Rosa Díez

Domingo, 28 de Febrero de 2010

     Patricia Abet - Santiago 27-02-10 ABC
     Como si de un movimiento sísmico se hubiese tratado, las polémicas declaraciones de la ex socialista Rosa Díez han provocado una oleada de réplicas que -en forma de indignada respuesta- no cesan de salir a la luz pública. La clase política en pleno, tanto a nivel autonómico como nacional, quiso dejar clara su posición desde el primer momento con respecto a unas palabras que demuestran la pervivencia de unos tópicos tan infundados como arcaicos y censurables.
     Uno de los primeros en manifestar su malestar por dichas declaraciones fue el propio presidente del Gobierno autonómico, Núñez Feijóo, quien le espetó a Díez que «no ofende quien quiere sino quien quiere». Los grupos de la oposición y algunas de las instituciones culturales gallegas más representativas lo secundaron. Pero la polémica, lejos de disiparse, llegó hasta el propio Zapatero -destinatario del desplante- quien se preguntó «cómo alguien puede encontrar sentido peyorativo en el término leonés, o catalán, o madrileño, o andaluz». Además, el presidente del Gobierno declaró que «si hubiese nacido en Galicia, se sentiría profundamente orgulloso de ser gallego».
     Durante la jornada de ayer, las valoraciones provenientes de los entes públicos continuaron aflorando. Todas estas estimaciones comparten un mismo denominador: la indignación ante lo que consideran una evidente falta de respeto hacia los gallegos. Una de las respuestas más destacables en este sentido fue la del ministro de Justicia, Francisco Caamaño. El gallego -muy comedido en su contestación- aseguró que la ex socialista «no había estado afortunada en sus palabras». Más rotunda fue la respuesta de la Diputación de Pontevedra, organismo que aprobó por unanimidad una declaración que condena la inapropiada intervención de la diputada al representar ésta una «falta de respeto». «Orgullosos de nuestra condición de gallegos, de nuestra historia y de nuestra realidad cultural, condenamos las manifestaciones peyorativas de la diputada por lo que significan de intolerancia y de falta de concordia», expresaron.
     La respuesta dada por Díez a través de sus representantes no logró calmar una indignación popular que reclama las disculpas de la cofundadora de UPyD. Su portavoz oficial defendió que llamar a alguien «gallego, en sentido peyorativo» no es un insulto por lo que no debiera ofender a nadie. Además, según comentó públicamente, no se han planteado pedir disculpas.
     Una prueba de que Díez y sus secuaces prefieren dejar que pase la tormenta son las entradas del blog que la diputada regenta en Internet y que actualiza con asiduidad. Y es que en ninguno de los artículos posteriores a su aparición en prime time se menciona el altercado.