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A punto de ser desahuciados por comprar un piso sin leer la letra pequeña

A punto de ser desahuciados por comprar un piso sin leer la letra pequeña
La pareja afectada asegura que la inmobiliaria, la constructora y el notario les dijeron que la vivienda estaba libre de cargas
Ariadna Oller Mitjanas, Blanes

28/07/2018 lavanguardia.com

Coral Gibernau y David Vericat viven una pesadilla desde hace casi dos años. La pareja se enfrenta a la pérdida inminente de un piso que adquirieron en Blanes (la Selva, Girona) porque hace más de una década tenía una hipoteca y en el momento de la compraventa nadie les avisó. No leyeron la letra pequeña durante la transacción, convencidos que estaban doblemente asesorados por la inmobiliaria y por el notario.

“Compramos el piso el 9 de septiembre de 2005 por 150.000 euros y lo pagó mi pareja con el dinero de la venta de otro piso en Barcelona”, explica Coral. Durante años sus vidas han transcurrido con normalidad, hasta que el 3 de octubre de 2016 recibieron una citación del Juzgado de Primera Instancia número 3 de Blanes por un procedimiento de ejecución hipotecaria.
“El piso tenía una hipoteca pendiente, pero nadie nos lo dijo”, lamenta ahora Coral. Se consideran víctimas de una “estafa legal” porque cualquier responsabilidad de los vendedores ya ha prescrito y no tienen a quién reclamar esta deuda que contrajeron sin darse cuenta ni poder pagar a tiempo. Ahora esperan el desahucio angustiados y no ven salida a la situación en la que se encuentran.

Coral y David aseguran que, durante el proceso de compra del piso, situado en la calle Vila de Lloret, tanto la inmobiliaria como el notario les aseguraron que la vivienda estaba libre de cargas. Tras recibir la citación judicial, la pareja consultó el caso con un abogado, que les confirmó que la empresa constructora de los pisos dejó una hipoteca pendiente de pago. “Nos dijo que era la primera vez que veía un caso así”, explican.
“Si nos hubieran dicho que había ese dinero pendiente habríamos pagado esa parte al banco y el resto a la constructora”
Coral Gibernau

Según ellos, ahora todos los implicados en la compraventa aseguran que les avisaron oralmente de la existencia de la hipoteca y no pueden demostrar lo contrario. Además, el anexo 1 de la escritura del piso lo dice explícitamente, con lo que no tienen margen legal para defender su tesis. “Somos conscientes de que el problema fue no haber leído todos los documentos, pero si nos hubieran dicho que había ese dinero pendiente habríamos pagado esa parte al banco por un lado y el resto a la constructora”, admite Coral. “Pecamos de inocentes, pero nunca habríamos pensado que un notario permitiría que esto ocurriera”, lamenta la afectada.

Presentaron un recurso ante el juzgado, pero éste lo desestimó dado que como habían firmado la escritura del piso y legalmente se les supone conscientes de que existía esa hipoteca. Ahora esperan a que el piso salga a subasta, lo que puede producirse en cualquier momento. Tampoco saben a qué plazos de desahucio se enfrentan, porque dependen de esta adjudicación al mejor postor y de los trámites administrativos: “Nos han dicho que los juzgados de Blanes acostumbran a ir un poco lentos, pero nunca se sabe”, suspira Coral.

Otro piso afectado en el mismo bloque

La pareja explica que, de las ocho viviendas que hay en el bloque, otro piso está en la misma situación. Sus propietarios lo tienen en alquiler y tanto ellos como Coral y David están pendientes de decidir si interponen una demanda conjunta. “No lo vemos claro, porque seguramente nos comportaría más gastos para finalmente no ganar el proceso”, admiten. Los afectados no saben qué más hacer y ven con impotencia como tanto la inmobiliaria como el notario siguen ejerciendo con total normalidad. “Incluso el constructor, con una empresa de diferente nombre”, afirma Coral.


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