AIRE

Asociación Independiente de Registradores
                                 



Ultimas entradas




Archivos



Amanecer triste

Querido Pepe: No puede haber un amanecer más triste que aquel en que se va un amigo. Y este amanecer del sábado 19 de julio es un amanecer triste, tan triste que ni el calor y la luz del mes de julio puede aliviarlo.

El teléfono sonó muy temprano, lo cogió mi mujer y entre las brumas del sueño me aterró la idea: no puede ser nada bueno tan temprano. Luego, la expresión de su rostro me espabiló totalmente. A mi pregunta de ¿qué ha pasado? Me contestó muy triste: Pepe Quirós acaba de morir. No podía creerlo, no puede ser, le dije, si estuvimos juntos el miércoles en la cafetería Lleras y estaba como siempre y los recuerdos surgieron en tropel.

Sí, estabas como siempre, feliz, jovial, dicharachero y simpático, contándome una anécdota de tu etapa como juez de Potes que yo no conocía. Relatabas que eras amigo del boticario de Cervera de Pisuerga y que habiendo regresado de un viaje de varios días, le acompañaste a la farmacia donde trabajaban dos mancebos. Les pidió que le entregasen la recaudación de los días que había estado ausente y ellos le dieron una bolsa con dinero que el boticario se guardó sin más. Tú le preguntaste: ¿no lo cuentas? Y él te respondió: no hace falta, mientras dé para los tres.

Ese era el tipo de gente que tú frecuentabas, sencilla, confiada en la bondad del ser humano, nada compleja, con sentido del buen vivir. Uno siempre busca las personas mas afines a sus gustos y tu Pepe eras singular, único, indispensable en cualquier reunión, de esas personas que nace una cada cincuenta años. Cuando me invitaban a cualquier comida o encuentro siempre me decían: va a venir Quirós, y si era yo quien lo organizaba me insistían: que venga Quirós. Claramente las cosas no eran igual sin tu alegría, simpatía y “buen rollo” , y ahora ¿quién te va a suceder?. La tertulia se ha quedado huérfana, porque tú estabas siempre presto a conversar con todo el mundo. Me va costar ver los sitios habituales sin que esté tu figura inconfundible, será inevitable preguntarte: ¿por qué te has ido tan pronto?.

Solamente nos consuela el recuerdo de momentos muy felices que nos has hecho vivir a los que te acompañábamos. Tu memoria prodigiosa contando todo tipo de anécdotas (seguro que alguna algo novelada, pero con gracia) es el mejor patrimonio que nos dejas. Verte también a ti feliz, disfrutando de la compañía es un buen bálsamo para superar el dolor de tu pérdida.

Eras conocido en toda España, tenias amigos de toda condición y categoría. Si en cualquier sitio se hablaba de León enseguida siempre la pregunta: ¿conocerás a Pepe Quirós?. Yo solía bromear contigo diciéndote que en León eras lo mas conocido después de la catedral. A cuántas personas habrás ayudado”¦ cuántas llorarán hoy tu pérdida.

Los cinco años que trabajé contigo en la Audiencia Provincial fueron para mí muy enriquecedores. Pasé de un Presidente magnifico, Juan Francisco García Sánchez, a otro excepcional, tú. Siempre agradezco la suerte que he tenido de coincidir contigo. Tu experiencia profesional, tu veteranía, tu aplastante sentido común serán para mí siempre una guía en mi trabajo como juez. Allí te conocí en tu exacta dimensión. Ahora que se está imponiendo la cultura de una justicia humana, cercana, sensible con el ciudadano, a ti a pesar de ser un magistrado veterano, no te costó nada adaptarte a los nuevos tiempos, es más, fuiste pionero porque esos principios los aplicaste siempre como juez. Yo fui testigo de cómo, al final de un juicio penal, habiendo acordado poner en libertad al acusado preso, tú le diste dinero para poder regresar a su ciudad.

En fin, Pepe, harían falta tiempo y papel para contar gestos tuyos, pero espero que éste sirva para recordar tu calidad humana, bonhomía y carisma, virtudes de un babiano de pro digno representante de esa tierra que tanto amabas.

Este es un amanecer triste, porque tú, el querido compañero, el amigo entrañable nos has dejado. Fue al amanecer, en silencio, sin que nada pudiera prepararnos ni siquiera hacérnoslo sospechar y fue, claro, un mazazo. El verano se ha congelado en Babia y su cielo se empañó con celajes oscuros.

Hasta siempre querido amigo.
Manuel García Prada. Presidente de la Audiencia Provincial de León.


Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

*

HTML tags are not allowed.