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Asociación Independiente de Registradores
                                 


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Nace hoy la página web de la Asociación Independiente de Registradores, constituida por un grupo de Registradores de la Propiedad y Mercantiles, y que pretende ser un punto de encuentro entre compañeros que compartimos una visión profesional de nuestra función.
Se trata de participar ideas y no de fijarse en personalismos.
En archivo al margen se expresan los rasgos definitorios y directrices de la Asociación. Además, y dada la idea de transparencia e información, incluimos los datos básicos y nuestros Estatutos.
Pero esta página es más, mucho más. Porque está abierta a todos, registradores o no. Abierta y dinámica. De forma que publicaremos colaboraciones externas, entradas hechas por terceros que cumplan las normas que al efecto se han establecido.
Página dinámica en la que intentaremos aportar, además de cuestiones específicas de los Registradores, otras que afecten al mundo jurídico. Informando con amplitud, mostrando las cosas como son para que cada uno pueda formarse mejor su particular opinión.
Pretendemos también convertirnos en punto de referencia para enlazar con otras páginas que pueden ser de interés para los juristas.
Hoy salimos con varias cuestiones. En primer lugar dar noticia del proyecto “Casa Pronta” de Portugal. Ejemplo de cómo en los distintos países se ensayan diversas fórmulas en el campo de la seguridad jurídica extrajudicial. Son cuatro entradas, y se han diversificado dada su amplitud e importancia.
En segundo lugar, y teniendo en cuenta que estamos en campaña electoral, trasladamos los programas de los partidos políticos de ámbito nacional.
Logo de la asociación es el “Trisquel” celta, símbolo del aire de la tierra y del agua. Representa, además, el pasado, el presente y el futuro. Elementos que deben ser siempre tenidos en cuenta por un cuerpo profesional como el de los Registradores de la Propiedad y Mercantiles que tiene un magnífico pasado – del que mucho tenemos que aprender todos – aunque un difícil presente que debe convertirse, con el trabajo de todos, en un esplendoroso futuro.
Por cierto, que hoy navegamos desde una dirección provisional por razones de urgencia, pero a partir de la semana que viene nuestra dirección será www.aireg.es -26 de febrero de 2008-

Yes, we can
Ayer noche, 3 de marzo de 2008, tuvo lugar en Madrid un momento importante para el cuerpo de registradores de la propiedad y mercantiles y para la institución registral.
Un gran número de compañeros – 228 – nos reunimos, convocados por los miembros de la promoción de 1968 con Manuel Parga al frente, para homenajear a Don José Manuel García García y a Don Rafael Arnaiz Eguren. Homenaje de estricta justicia merecido por su propia importancia como hipotecaristas, ilustres autores y maestros.
“De bien nacido es ser agradecido” , causa más que suficiente.
No obstante, a nadie se escapa que el acto tenía mucha más carga, más profundidad. Todo ello fue destacado por los tres oradores – Manuel Parga y los dos homenajeados – en tres intervenciones ciertamente magníficas.
Y efectivamente, el carácter y la carga política de la reunión de ayer radican en el hecho de que ante el acoso a que se somete a los Registradores – en estos momentos especialmente personalizado en Don Rafael Arnaiz Eguren, aunque no es el único -, y frente al ataque a la calificación registral – cuyo más relevante defensor es Don José Manuel García García – , en definitiva, ante la feroz embestida a la independencia de la función calificadora se ha puesto de manifiesto que nuestro colectivo está cada vez más unido y dispuesto a hacerle frente.
Compendiando las tres intervenciones, diríamos que ante el acoso a la función y a la institución, manifestado en resoluciones injustas y crueles incardinadas en un proceso que persigue dar cada vez más consistencia a la escritura pública a costa del valor de la inscripción, los registradores no podemos quedarnos impasibles, pues se han cruzado demasiadas “líneas rojas” y se está poniendo en juego la entera institución registral y en definitiva los intereses de la colectividad y la seguridad jurídica, valor esencial de las sociedades avanzadas. Más aún en contra de lo que por el devenir de los tiempos viene marcado desde la propia Unión Europea.
Tome nota quien corresponda. Aprovéchese el impulso moral. Mal haría cualquier político ignorando lo que ha sido la expresión pública de un hartazgo general y de la voluntad del colectivo registral de defender la independencia de nuestra función de la que somos personalmente responsables.
Ante la envergadura y consistencia del ataque hay quienes dudan que podamos resistirlo. No obstante la respuesta no puede ser otra:
Yes, we can. Sí, podemos.

Un daño irreparable
Es muy conocida la máxima Nationalsozialistische de Paul Joseph Goebbels según la cual “una mentira repetida mil veces se convierte en una verdad”.
Estos son los principios que mantenía y que con preocupación recordamos:
Principio de simplificación y del enemigo único. Adoptar una única idea, un único símbolo. Individualizar al adversario en un único enemigo.
Principio del método de contagio. Reunir diversos adversarios en una sola categoría o individuo. Los adversarios han de constituirse en suma individualizada.
Principio de la transposición. Cargar sobre el adversario los propios errores o defectos, respondiendo el ataque con el ataque. “Si no puedes negar las malas noticias, inventa otras que las distraigan.
Principio de la exageración y desfiguración. Convertir cualquier anécdota, por pequeña que sea, en amenaza grave.
Principio de la vulgarización. Toda propaganda debe ser popular, adaptando su nivel al menos inteligente de los individuos a los que va dirigida. Cuanto más grande sea la masa a convencer, más pequeño ha de ser el esfuerzo mental a realizar. La capacidad receptiva de las masas es limitada y su comprensión escasa; además, tienen gran facilidad para olvidar.
Principio de orquestación. La propaganda debe limitarse a un número pequeño de ideas y repetirlas incansablemente, presentarlas una y otra vez desde diferentes perspectivas, pero siempre convergiendo sobre el mismo concepto. Sin fisuras ni dudas. De aquí viene también la famosa frase: «Si una mentira se repite suficientemente, acaba por convertirse en verdad».
Principio de renovación. Hay que emitir constantemente informaciones y argumentos nuevos a un ritmo tal que, cuando el adversario responda, el público esté ya interesado en otra cosa. Las respuestas del adversario nunca han de poder contrarrestar el nivel creciente de acusaciones.
Principio de la verosimilitud. Construir argumentos a partir de fuentes diversas, a través de los llamados globos sondas o de informaciones fragmentarias.
Principio de la silenciación. Acallar las cuestiones sobre las que no se tienen argumentos y disimular las noticias que favorecen el adversario, también contraprogramando con la ayuda de medios de comunicación afines.
Principio de la transfusión. Por regla general, la propaganda opera siempre a partir de un sustrato preexistente, ya sea una mitología nacional o un complejo de odios y prejuicios tradicionales. Se trata de difundir argumentos que puedan arraigar en actitudes primitivas.
Principio de la unanimidad. Llegar a convencer a mucha gente de que piensa «como todo el mundo», creando una falsa impresión de unanimidad
Aunque resulte aparentemente chocante, viene ello a cuento del acuerdo del Consejo de Ministros del 14 de agosto en materia de seguridad jurídica preventiva.
Dice el acuerdo:
Los Ministerios de Economía y Hacienda y de Justicia presentarán en diciembre de 2008 una propuesta de reforma del modelo de seguridad jurídica preventiva y una “hoja de ruta” con los pasos a dar para transitar hacia ese nuevo modelo. La propuesta estará orientada a evitar duplicidades y solapamientos entre las funciones de notarios y registradores de la propiedad, que generan costes innecesarios, a reforzar los mecanismos de supervisión y control sobre la actividad de los fedatarios públicos, así como a facilitar información integral e integrada de los datos registrales y catastrales, para potenciar la calidad del sistema. El fin último de la propuesta será simplificar y reducir los trámites para ciudadanos y empresas, facilitar y mejorar la gestión y reducir los costes.
Se dice que con el nuevo modelo se tratará de evitar “duplicidades y solapamientos”, lo que quiere decir que se estima que existen solapamientos y duplicidades.
Pues bien, sólo cabe hablar de duplicidades o solapamientos si uno – notario o registrador – realiza iguales o muy parejas funciones que el otro.
No es el caso de los Registradores, que no invaden competencias propiamente notariales, no autorizan documentos, o dan fe de hechos, etc.
Por el contrario, de creer la persistente propaganda emanada de órganos directivos del notariado, respaldada sin fisuras por la actual Dirección General, los notarios “controlan la legalidad, califican, etc”, realizan, pues, funciones de control de la legalidad propias de los registradores.
Ese es el problema: Con la repetición, la vulgarización conceptual, etc. se ha logrado convencer a algunos políticos y economistas de algo que no es cierto en absoluto.
Vemos como la mentira mil veces repetida ha logrado hacer creer que existe una duplicidad, un solapamiento que genera costes innecesarios.
De sostener dicho planteamiento, dos son las soluciones posibles:
a-Se inscribe todo lo que un Notario autorice porque el Registrador ya no califica. Desaparece la función registral.
b- O se equipara el documento notarial a un documento privado con firma legitimada accediendo, consecuentemente, todos los documentos privados al Registro de la Propiedad. Desaparece la función notarial.
¿Es esto lo que se quiere?
Si ha llegado el momento de afrontar cambios sustanciales en el modelo actual, hágase.
Pero no se haga desde la falacia y la mentira interesada, porque ello sólo puede provocar daños irreparables a la seguridad jurídica. Tocar algo que funciona bien, aún con intención de mejorarlo, puede dar lugar a que funcione peor e incluso a que no lo haga.
La desaparición de la seguridad jurídica preventiva en los términos actualmente establecidos se traducirá necesariamente en un extraordinario incremento de la conflictividad judicial. Y llegado este caso ¿qué costes se habrán ahorrado?
No parece ser la solución que demandan tanto la ciudadanía como el más común de los sentidos.-19 de agosto de 2008