El Banco Central Europeo recuerda a España la ‘década perdida’ de Japón por no arreglar la banca
Informe del BCE
Dice que Irlanda y España son casos similares al japonés
En Japón se endeudaron las empresas y en España los hogares
El endeudamiento europeo medio es óptimo, salvo en varios países
Sin arreglar los balances de los bancos, no habrá crédito
La deuda de los hogares españoles equivale a un 130% del PIB
Javier González | Madrid 10/05/2012 El artículo en El Mundo
El Banco Central Europeo (BCE) ha comparado en un informe la ‘década perdida’ de Japón en los noventa con la crisis económica de Estados Unidos y Europa y ha llegado a una conclusión: aunque diferentes, la lección es que “el sistema financiero necesita ser reparado antes de que una recuperación económica prolongada pueda tener lugar”.
España e Irlanda son los países más cercanos a la experiencia japonesa, según el organismo monetario. Tras el ‘boom inmobiliario’, afrontan un duro ajuste por parte de los hogares. No obstante, “mientras la corrección de Irlanda ha sido significativa, la sobrevaloración de los precios de las viviendas españolas ha sido corregida más gradualmente”.
La deuda de los hogares españoles equivale a un 130% del Producto Interior Bruto (PIB), frente al 65% de media en la Eurozona. Y a ello se suma el incremento de la deuda pública, un 69,6% en 2011, por “el soporte al sistema financiero”. Es decir, a los bancos.
No obstante, sin el ajuste en curso, “una corrección más dolorosa” podría tener lugar en el futuro.
Deflación con tipos de interés bajos
La crisis japonesa se desató en 1990, cuando colapsaron tanto los precios de las acciones como de las viviendas. “La economía japonesa experimentó un prolongado periodo de ajuste de sus balances durante los noventa. Una recuperación más sostenible no tuvo lugar antes de 2003, y no fue hasta 2005 cuando el crecimiento del crédito se volvió positiva”, explica.
Los desequilibrios cristalizaron durante el ‘boom inversor’ de los ochenta. En aquella década las empresas se endeudaron fuertemente con los bancos utilizando como garantías sus bienes inmuebles. Cuando cayeron con fuerza los precios de las propiedades, los bancos tuvieron que limpiar sus balances. “Este proceso de desapalancamiento se manifestó a través de un aumento del ahorro corporativo, un declive prolongado de la inversión privada y un estancamiento de los beneficios empresariales”, añade.
Lo primero que hicieron los bancos fue extender el plazo de los préstamos concedidos a las empresas insolventes. Como los bancos dudaron en fortalecer la supervisión bancaria, postpusieron los impagos de deudas y la recapitalización financiera. Ahogados por ‘créditos tóxicos’, la banca japonesa dejó de prestar a todo tipo de empresas, ampliando así la crisis financiera. La economía creció menos, aumentó el desempleo y se redujo la innovación.
El BCE destaca que el ajuste del mercado laboral japonés se centró en los salarios, lo que contribuyó a la caída en la deflación a finales de los noventa. A ello se sumó la dificultad para vender viviendas en una población cada vez más envejecida, lo que complicó la recuperación.
El organismo monetario europeo critica la acción del Banco de Japón, que antes de alcanzar el nivel cero en sus tipos de interés reaccionó “lentamente” a la crisis porque dos años antes del ‘crash’ de la Bolsa no anticipó la fuerte caída de la economía nipona.
“La efectividad del mecanismo monetario puede haber sido impedido por los problemas subyacentes en el sector privado, que no habían sido abordados por las autoridades”, destaca la institución presidida por Mario Draghi.
“Cuando la deflación permanente no desapareció, el Banco de Japón volvió a emprender por un tiempo una política monetaria no convencional mediante la ‘flexibilización cuantitativa’, que se realizó entre 2001 y 2006, y que pudo haber contribuido a un resurgimiento de las tasas de inflación ligeramente positivas”, explica.
Mientras, el deterioro de los ingresos y el aumento del gasto social contribuyeron a incrementar el déficit a inicios de los noventa y la subida de impuestos directos (IVA) en 1997 “pospuso la recuperación”. Después la política fiscal del gobierno japonés se hizo más expansiva, pero “el desapalancamiento del sector privado pudo hacerle menos sensible a los estímulos fiscales”. Así, la deuda japonesa superó el 200% del Producto Interior Bruto (PIB) en 2010.
La diferencia con Europa
Mientras en Japón la burbuja del endeudamiento afectó a las empresas, “en Estados Unidos y algunos países de la zona euro la burbuja afectó especialmente a los hogares”, quienes han sido los que han tenido que ahorrar más con la crisis.
“La naturaleza del ajuste ha tenido implicaciones en la composición de la demanda (…) mayor ahorro de las familias implica una moderación sostenida del gasto en consumo”, destaca el BCE frente al menor gasto en inversión de las empresas japonesas. Asimismo, la crisis actual es mucho más global que la “doméstica” de Japón.
Aunque el endeudamiento del sector privado es “limitado” en el conjunto de la zona euro, el BCE destaca que algunos países -sin citarlos- afrontan la presión del desapalancamiento tras una brusca corrección del precio de sus activos. En concreto, las sobrevaloradas viviendas de la ‘burbuja económica’.
Así, el endeudamiento japonés fue provocado por los programas de estímulo mientras que el europeo se debe “al apoyo al sector financiero”.
“A este respecto, el apoyo del Gobierno a la reparación del sistema financiero puede ser visto positivamente para el crecimiento a largo plazo si restaura la salud financiera y no pone la sostenibilidad de la deuda pública en peligro”, culmina.
“Las mejoras temporales no pueden ser sostenibles por sí mismas si las causas profundas de la crisis no son suficientemente corregidas”, afirma el BCE antes de bendecir la recapitalización de los bancos y el ajuste de las finanzas públicas.
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