Parsimonias
Cuando se va a cumplir casi una semana desde que se publicó en el BOE el Real Decreto Ley 18/2012, de 11 de mayo, sobre saneamiento y venta de los activos inmobiliarios del sector financiero, en el que, en su disposición adicional segunda, se modifican los aranceles registrales, todavía estamos esperando que la Junta de Gobierno del Colegio tenga a bien comunicarnos algo, aunque sólo sea la existencia de la norma. Si no han sido capaces ni siquiera de eso, esperar una comunicación con criterios interpretativos de la norma a lo mejor es pretender demasiado.
Quizás ello se deba a diversas causas: ¿estudio de las modificaciones fiscales realizadas por la disposición?, ¿preparación de merecidos homenajes?, ¿festividad en Madrid?, ¿dificultad de la cuestión?. Alguna justificación debe haber. En todo caso, resulta difícil creer que la primera noticia de esta cuestión se tuviera por nuestros representantes por la publicación de la norma en el BOE. Porque una de dos, o conocían los antecedentes de la reforma, y entonces no tiene justificación ni explicación que todavía no tengamos unos criterios interpretativos claros para la aplicación de la modificación arancelaria, o no sabían nada y se han enterado por el BOE, en cuyo caso se entiende todo perfectamente aunque no deja de ser preocupante.
Los colegiados necesitamos, no solo una explicación por esta ausencia de comunicación, sino cuanto antes unos criterios hermenéuticos claros para la aplicación de esta ¿penúltima? reforma arancelaria.
Las parsimonias de antaño, que con tanto encono se pusieron de manifiesto por algunos, se han tornado en silencios difíciles de entender a luz de sus críticas.
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