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“Una muy mala noticia y un golpe al proyecto europeo”

“Una muy mala noticia y un golpe al proyecto europeo”

El secretario general de CCOO, Ignacio Fernández Toxo, pide a los dirigentes europeos un cambio radical en sus políticas en consonancia con los valores democráticos y solidarios propios de la UE

24/06/2016. ccoo.es

Declaraciones del Secretario General de CCOO, Ignacio Fernández Toxo, tras conocer el resultado del referéndum en el reino unido

“El resultado del referéndum en el Reino Unido favorable a la salida de la Unión Europea supone un importante golpe para el proyecto europeo y sin duda es una malísima noticia.

Pone de manifiesto, en primer lugar, la existencia de una corriente de fondo de profundo rechazo ciudadano a la manera en que en la UE se están gestionando los efectos de la crisis.

“Un resultado, que hay que explicar también, por la irresponsabilidad de David Cameron que, para resolver sus problemas internos, se ha echado en brazos de los sectores más xenófobos y nacionalistas, y que no ha dudado en chantajear a la Unión Europea para conseguir un trato especial que no le ha servido para ganar el referéndum ni para salvar su carrera política, pero que ha dejado a los británicos y europeos una hipoteca que condiciona nuestro futuro. Tendrá también repercusiones en el Reino Unido: El gobierno escocés ya ha anunciado un nuevo referéndum para tener voz propia en la UE, también lo ha solicitado el Sinn Feinn para Irlanda del Norte.

Si no hay una rectificación de las políticas europeas, el Brexit puede ser el inicio del proceso de desintegración de la Unión Europea, al incrementarse el euroescepticismo. Europa ha dejado de ser un modelo atractivo para la ciudadanía. Las políticas de austeridad fiscal han conseguido que gran parte de la ciudadanía europea recele del proceso de construcción europea al identificar el euro con las políticas de ajuste.

La salida no será inmediata, sino que durante dos años el gobierno británico negociará con la UE los términos de la misma, lo que debe permitir negociar nuevas condiciones sobre la situación de los trabajadores comunitarios en el Reino Unido. Las consecuencias de la salida de la Gran Bretaña de la UE serán, muy previsiblemente, negativas para todos los trabajadores, tanto británicos como no británicos, como ya han señalado tanto el sindicato británico (TUC) como la Confederación Europea de Sindicatos. La normativa comunitaria en materia de empleo y protección social dejará de ser de aplicación y desaparecerá la libre circulación de personas. Es una incógnita si se respetará la igualdad de trato que establece la normativa comunitaria.

Particularmente en España se deben tener en cuenta la situación en la que pueden quedar los trabajadores españoles de La Línea y poblaciones adyacentes que trabajan en Gibraltar, que aconsejaría una acción diplomática urgente del gobierno español a fin de dar la tranquilidad necesaria.

El antídoto al incremento de la xenofobia y el nacionalismo derechista es el abandono de las políticas de austeridad fiscal y devaluación fiscal en la zona euro. Así como relanzar el proyecto europeo de forma ilusionante, no con un mero objetivo económico, sino recuperando el proyecto de construcción europea basado en un modelo social y político que garantice los máximos niveles de democracia, justicia y solidaridad para todos los ciudadanos europeos.

La UE está en una encrucijada y para salir de esta situación se imponen al menos tres actuaciones:

1. Hoy mismo es imprescindible la comparecencia de Mario Dragui, director del BCE, y de Jean C. Juncker, Presidente de la Comisión Europea, para calmar a los mercados financieros tan proclives al pánico como estamos viendo en estas primeras horas.

Ante el incremento de la incertidumbre económica que el Brexit ha causado en las Bolsas mundiales el BCE tiene los instrumentos para que las primas de riesgo no se disparen, es su obligación utilizarlos.

2. La UE tiene la obligación de garantizar la libre circulación de los trabajadores y trabajadoras y sus derechos laborales y sociales desplazados al Reino Unido, incluidos evidentemente, los casi 300.000 españoles que viven y trabajan en Gran Bretaña y los casi 11.000 que todos los días trabajan en Gibraltar.

3. Para recuperar la confianza entre los trabajadores y trabajadoras y la mayoría de la población, tremendamente deteriorada tras 6 años de gestión neoliberal de la crisis, la UE tiene que poner fin a las políticas de austeridad y apostar por un proyecto ilusionante de reconstrucción de la UE. Si no es así, el riesgo es que a Gran Bretaña se la sumen otros países al impulso del crecimiento de las corrientes antieuropeas, que a medio plazo podría dar como resultado la propia disolución de la UE.

Por ello CCOO pide a los dirigentes europeos un cambio radical en sus políticas en consonancia con los valores democráticos y solidarios propios de la UE”.


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