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Archivo del 20 de febrero de 2009

Protegido: Los afectados del fondo inmobiliario del Santander estudian denunciar al banco

viernes, 20 de febrero de 2009

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El beneficio de las cajas de ahorros cae cerca de un 40%

viernes, 20 de febrero de 2009

19/02/2009 Europa Press. El Mundo.
Madrid.- El beneficio neto de las cajas de ahorros se situó en 6.829 millones de euros en el ejercicio 2008, lo que significa un descenso del 38,7% en relación al año anterior, según ha anunciado el director general de la Confederación Española de Cajas de Ahorros (CECA), José Antonio Olavarrieta.
Las cajas de ahorros cerraron el pasado ejercicio con un «ratio» de mora del 3,68%, casi cuatro veces más que el 0,98% que registraban al cierre de 2007, y las pérdidas por deterioro de activos aumentaron un 70%, hasta 9.303 millones.
No obstante, las previsiones para este ejercicio apuntan a que la morosidad supere la tasa del 6% y alcance el 7% en 2010, según explicó el presidente de la CECA, Juan Ramón Quintás, que añadió que «en cualquier caso el sistema financiero español tiene sobrada capacidad para aguantarlo».
Para protegerse, las cajas destinaron cerca de 10.000 millones a provisiones el pasado año, de los que 2.025 millones fueron dotaciones voluntarias para afrontar las insolvencias y otras circunstancias que pueda traer el futuro.
Al cierre de 2008, las cajas habían concedido 911.841 millones de euros en créditos a sus clientes, un 4,5% más que un año antes.
En cuanto a los principales márgenes de negocio de la cuenta de 2008, el de intermediación se situó en 20.089,5 millones de euros tras crecer el 7,1%, a pesar de que los costes financieros crecieron el 36,3%, más que los productos, que lo hicieron el 25,7%.
En esta rúbrica, la aportación de los dividendos procedentes de las empresas en las que participan las cajas creció el 2,3%, bastante menos que en otros ejercicios a causa de la caída de los beneficios empresariales consecuencia de la crisis.
Sin embargo, el margen ordinario retrocedió el 6%, hasta 29.504,1 millones de euros, lastrado por la bajada del 1,4% de las comisiones netas, así como por el retroceso del 50% de los resultados por operaciones financieras y la caída del 41,2% de la aportación de las empresas valoradas por el método de participación.
Los gastos de explotación aumentaron el 8,1 por ciento, «menos que el balance medio», que lo hizo el 9,5%, destaca la CECA, que añade que esto a pesar de esto, el margen de explotación, que da una imagen clara de la situación del negocio puramente bancario, retrocedió el 17,2%, hasta los 15.252,7 millones.

La banca tarda entre seis meses y cinco años en vender viviendas embargadas

viernes, 20 de febrero de 2009

19-02-09 , por María Martínez. Expansión
La experiencia de las entidades muestra que cada vivienda adjudicada permanece en balance una media de 25 meses. Cuando son activos agrícolas, el plazo puede subir a 12 años.
La banca redobla los esfuerzos para vender la cartera de inmuebles adquiridos como consecuencia de los impagos de empresas y particulares. Sólo en 2008, las principales entidades financieras realizaron compras de activos por 7.800 millones.
El sector tiene prisa por sacar de sus balances unos activos que conllevan importantes costes de mantenimiento y que penalizan sus recursos propios en un momento de vigilancia del capital. Pero el proceso de venta podría dilatarse en el tiempo, aún más en el actual contexto de crisis económica y de dificultades de acceso al crédito.
Bancos y cajas tardan, de media, más de dos años (25 meses) en dar salida a cada inmueble residencial que se adjudican. En algunas entidades, el periodo de permanencia del inmueble en balance se eleva a cinco años desde el momento de su adquisición. Otras logran reducirlo a seis meses.
Cuando se trata de propiedades industriales y agrícolas, con peores perspectivas de venta, los plazos aumentan. Cada inmueble industrial que se adjudica la banca se mantiene una media de tres años en su balance (38 meses); los agrícolas, casi cinco años (56 meses), aunque en entidades puntuales, la permanencia media se dispara hasta los 12 años. Estas cifras se desprenden de la experiencia histórica de casi una veintena de entidades, las que ofrecen información pública al respecto.
Para contribuir a la reducción de estos plazos y al igual que en crisis precedentes, la banca ha puesto en marcha activas políticas de financiación, que, en plena contracción del crédito, facilitan préstamos en condiciones preferentes y exclusivas a los inversores que adquieran sus inmuebles.
Falta de sintonía
Esta situación está acentuando su falta de sintonía con las inmobiliarias, directamente afectadas por la irrupción de la banca en su negocio. Las promotoras critican que las ofertas de viviendas de bancos y cajas, además de con fuertes descuentos de precio, están acompañadas de financiación al cliente y en condiciones flexibles.
“Tenemos la impresión de que la banca es más benevolente cuando examina los componentes de riesgo de los créditos solicitados para la compra de sus viviendas”, señalan en el sector promotor.
Pero el entorno financiero niega la mayor y asegura que no existe una doble política de préstamos orientada a acelerar la venta de sus inmuebles. Según indican en una entidad, las condiciones de financiación que ofertan los portales inmobiliarios de bancos y cajas (por ejemplo, hipotecas de hasta 40 años por el 100% del precio de compra y sin comisiones de apertura) responden, en parte, a un “ejercicio de márketing”.
Además, señalan que esta financiación está vinculada a una serie de requisitos, y a ella también puede acogerse cualquier cliente que solicite un crédito para la compra de una vivienda que no sea propiedad de la entidad.
Esfuerzo
“La banca va a hacer el mayor esfuerzo para colocar sus pisos antes que nada. Se van a buscar fórmulas y a ser proactivo, pero no le vas a dar una hipoteca a alguien que no sea solvente, aunque pretenda comprar una vivienda del banco”, comentan fuentes financieras.
“Sería cambiar un problema por otro. Ese cliente se convertirá en moroso con el tiempo, lo tendrás que provisionar y al final, volver a quedarte con el piso”, afirman en el sector. “El trato y la verificación de la capacidad de pago del cliente es exactamente el mismo en todos los casos”, coinciden en una caja.
La existencia de políticas de financiación diferenciadas tendría, además, consecuencias regulatorias. Cuando una entidad concede un crédito para la compra de un inmueble propio con plazos y condiciones diferenciadas, el reconocimiento de la ganancia que pueda obtener con la operación no es automático, sino diferido en el tiempo.
Por todo ello, hay una conclusión. Si la banca no puede ni quiere flexibilizar los criterios de concesión de créditos y el número de clientes solventes ha caído (el mensaje que el sector lanza desde hace meses), las entidades tendrán serias dificultades para desprenderse de su cartera inmobiliaria, con las consecuencias negativas que esto implica. “Se va a tardar en vender y todo el mundo lo tiene asumido”, concluyen en un banco.