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Las políticas del Gobierno generan empleo precario, frágil y desprotegido

martes, 11 de agosto de 2015

     Las políticas del Gobierno generan empleo precario, frágil y desprotegido

     UGT | martes, 4 de agosto de 2015 ugt.es

     Los datos de paro registrado reflejan una reducción del número de desempleados en el mes de julio de 74.028 personas, lo que sitúa la cifra total de parados en 4.046.276. Es un dato, sin duda, positivo, pero la calidad del empleo que se crea no merece una valoración tan optimista.

     La temporalidad y parcialidad involuntaria se consolidan como elementos estructurales de nuestro mercado de trabajo, lo que refleja una precariedad laboral cada vez más acentuada. Además, la cobertura por desempleo se ha reducido más de un 20% desde 2010 y aumentan los parados de larga duración. Frente a todo ello, el presupuesto del Servicio Público de Empleo para 2016 disminuye un 16,76%, siendo insuficiente para atender a más de cuatro millones de parados.

     España no puede optar por un empleo precario, frágil y desprotegido, por lo que UGT demanda un cambio de modelo productivo que nos permite crecer de manera sostenida y estable, creando empleo de calidad y con derechos, apostando por salarios dignos y marcando el camino de una recuperación que solo será real si se traslada al conjunto de las familias de nuestro país.

     En el mes de julio, el paro registrado se ha situado en 4.046.276 personas, lo que supone una reducción de 74.028 desempleados registrados en el mes, un 1,80% menos, y 373.584 parados registrados menos que en el mismo mes de 2014, lo que supone una reducción interanual del 8,5%. En términos desestacionalizados, el paro ha caído en 44.286 personas.

     •Se ha reducido el desempleo masculino en 43.555 personas, un 2,32% menos; mientras el desempleo femenino se reduce en 30.473, lo que supone una bajada de 1,36% respecto al mes anterior. Los datos interanuales reflejan una reducción de 12,42% entre los hombres y una reducción de 4,88% entre las mujeres.
     •Entre los menores de 25 años, el paro se reduce un 2,61%, con 8.989 desempleados menos; mientras entre los desempleados de 25 años o más la reducción es de 1,72%.
     •Por Comunidades Autónomas, el paro se reduce en todas menos en Extremadura, que presenta un incremento de 279 desempleados. Por provincias, las mayores reducciones se producen en Cádiz (-6.523), Madrid (-6.433) y Málaga (-5.898), demostrando la fuerte estacionalidad que presentan los datos.
     •También por sectores la reducción es general y, si bien en volumen la mayor caída se presenta en el sector servicios, con 44.303 parados menos (un 1,65%); en porcentaje de reducción destaca la industria, con un -2,82%, seguida de la construcción, con un -2,25%, como consecuencia de la acumulación de parados en el sector servicios.
     •Entre los trabajadores extranjeros, la reducción alcanza a 16.411 desempleados, lo que supone un -3,37% en términos mensuales y -9,20% en términos anuales, con 47.703 desempleados menos.

     Por su parte, los contratos formalizados en el mes han sido 1.795.713, lo que supone 69.596 contratos más que en el mes de junio, pero el número de contratos temporales ha aumentado en 72.613 respecto a junio, mientras que los contratos indefinidos se han reducido en 3.017 respecto al mes anterior.

     De este modo, 1.671.874 contratos formalizados en el mes de julio han sido temporales, el 93,10%. Entre los contratos temporales, el 37,68% son a tiempo parcial; y entre los indefinidos formalizados en el mes, solo el 60% son a tiempo completo.

     Respecto al número de afiliados a la Seguridad Social, ha aumentado en 58.792 personas, un 0,34%. En julio de 2014, el número de afiliados a la Seguridad Social aumentó en 62.108 personas.

     En cuanto a la cobertura por desempleo, en el mes de junio los beneficiarios fueron 2.160.397, con un descenso del 12,5% respecto al mismo mes del año anterior. La cobertura en junio de 2015 ha sido de 55,72%, mientras en junio de 2014 se situó en 58,81%.

     Este descenso, además, se acompaña con una reducción más intensa del gasto total, que ha supuesto en junio de 2015 un 17,3% menor que en junio de 2014; es decir, se reduce la cobertura y se reduce la cuantía media de la prestación.

 

     Conclusiones:

     El dato indudablemente es un dato positivo, en la medida en que el desempleo se reduce. Sin embargo, no es un dato que permita una valoración optimista: la concentración territorial y sectorial de los contratos, así como su elevada temporalidad, reflejan la estacionalidad de estos.

     Junto a ello, la parcialidad en las contrataciones refleja una precariedad laboral cada vez más acentuada, que se refleja también en la caída de la cobertura por desempleo, que se ha reducido desde el 78,30% en junio de 2010 hasta el 55,72% en junio de 2015, la reducción del gasto del sistema de protección por desempleo, que ha pasado de 2.583 millones en junio de 2010 a 1.608,6 millones en junio de 2015, una caída del 37,72%, y consecuentemente la disminución del nivel de las prestaciones.

     La creciente precariedad del mercado de trabajo está también contrastada por los datos de la Encuesta de Población Activa: temporalidad y parcialidad involuntaria se consolidan como elementos estructurales; se extiende el paro de larga duración.

     La reforma laboral y las sucesivas políticas de empleo en la misma línea, lejos de corregir la dualidad del mercado laboral, están extendiendo la precariedad y la desigualdad. Se utiliza el empleo a tiempo parcial como vía de abaratar costes y de manejar inadecuadamente la jornada laboral.

     Frente a ello, el presupuesto total del Servicio Público de Empleo para 2016 planteado por el Gobierno ofrece una reducción del 16,76%, un descenso de 5.000 millones de euros, con una caída del presupuesto en prestaciones por desempleo de 5.480 millones, un 21,92% menos, que supondrá una nueva caída de la cobertura y de la prestación media.

     El presupuesto es insuficiente para atender a más de cuatro millones de parados, puesto que supone un gasto por desempleado de 6.110 euros, 3.400 menos que en 2010, con una media de desempleo registrado también ligeramente superior a cuatro millones de personas.

     España no puede optar por un empleo precario, frágil y desprotegido. Frente a ello, nuestro país tiene la necesidad de revertir esta tendencia a la desigualdad y la pobreza laboral y para eso, UGT considera fundamental, en primer lugar, un cambio de modelo productivo, ya que no podemos crecer de manera adecuada con un modelo basado en actividades de bajo valor añadido y productividad, bajas cualificaciones y bajos salarios.

     Solo cambiando el modelo podremos revertir la trayectoria del empeoramiento de la calidad del empleo.

     Pero, paralelamente a este cambio de modelo, que debe permitir un crecimiento sostenido y estable y unas condiciones laborales y salariales dignas para los trabajadores, en la vertiente de las políticas de empleo es fundamental actuar:
     •Revirtiendo la reforma laboral y sus secuelas.
     •Incrementando la protección a las personas: hay situaciones de necesidad provocadas por el desempleo que deben ser atendidas; no es aceptable bajar el gasto en prestaciones con una tasa de paro por encima del 22%; con el 62% de los desempleados que llevan buscando empleo más de un año y el 44% más de dos años.
     •Apostando por la modernización de los servicios públicos de empleo, reforzando su papel como intermediadores, desarrollando en esa materia los contenidos del Acuerdo de julio de 2014, que contemplaban una atención personalizada de las personas en situación de desempleo, y para ello es necesario reforzar las plantillas de los servicios públicos de empleo.

     Desde UGT reclamamos la necesidad de dar un vuelco a las políticas económicas, de empleo y sociales. La recuperación económica no será cierta si no se traslada al conjunto de la sociedad, reduciendo la enorme desigualdad y la pobreza generadas por las políticas económicas y laborales recientes.

     Es precisa una mejora de las rentas salariales que permita mayor consumo y un plan ambicioso de inversión productiva. Y una política de empleo que sea capaz de generar empleos de calidad, combatiendo el paro de larga duración y la precariedad y parcialidad involuntaria.