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domingo, 16 de agosto de 2020

La próxima fase de la crisis: Se necesitan nuevas medidas para una recuperación resiliente

domingo, 16 de agosto de 2020

La próxima fase de la crisis: Se necesitan nuevas medidas para una recuperación resiliente

blog-dialogoafondo.imf.org

Por Kristalina Georgieva

Cuando los ministros de Hacienda y gobernadores de los bancos centrales del G-20 se reunieron en abril de este año, el mundo se encontraba en medio del Gran Confinamiento forzado por el brote de COVID-19. Esta semana se reúnen de manera virtual, en un momento en que muchos países están reabriendo gradualmente, aunque la pandemia todavía está entre nosotros. Sin duda, hemos entrado en una nueva fase de la crisis, una fase que exige nuevas medidas y más agilidad en las políticas para asegurar una recuperación duradera y compartida.

El mes pasado, el FMI anunció un deterioro de las perspectivas económicas y proyectó que el crecimiento mundial se contraería un 4,9% este año. Una noticia algo alentadora es que la actividad económica mundial, que registró un descenso sin precedentes a comienzos de este año, ha comenzado a fortalecerse de manera gradual. Se prevé que la recuperación parcial continúe en 2021. Las medidas excepcionales adoptadas por muchos países, incluidos los del G20 —con medidas fiscales de aproximadamente USD 11 billones e inyecciones masivas de liquidez por parte de los bancos centrales—, frenaron la caída de la economía mundial. No debe subestimarse este extraordinario esfuerzo .

Pero todavía no estamos fuera de peligro. Una segunda oleada mundial de la enfermedad podría perturbar nuevamente la actividad económica. Entre otros riesgos están las valoraciones sobredimensionadas de los activos, la volatilidad de los precios de las materias primas, el aumento del proteccionismo y la inestabilidad política.

Por el lado positivo, los avances médicos en vacunas y tratamientos podrían dar un impulso a la confianza y la actividad económica. Estos escenarios alternativos dejan ver claramente que persisten los niveles sumamente elevados de incertidumbre.

En muchos países la crisis dejará cicatrices económicas muy profundas. Los graves trastornos en el mercado laboral son una preocupación importante. En algunos países se han perdido más empleos en marzo y abril que los que se han creado desde el final de la crisis financiera mundial. Los cierres de los colegios también incidieron en la capacidad de la gente, en particular las mujeres, de participar en el mercado de trabajo. Afortunadamente algunos empleos se han recuperado desde entonces, pero la proporción de la población en edad laboral que está empleada es mucho menor que a comienzos de 2020. Además, es probable que el impacto en el mercado laboral tenga un alcance mucho mayor, ya que muchas de las personas que están empleadas están trabajando menos horas.

Las quiebras también son cada vez más habituales a medida que las empresas agotan sus reservas de liquidez.

Y el capital humano también está en riesgo: la educación de más de 1.000 millones de alumnos en 162 países se ha visto interrumpida.

La cuestión de fondo es que la pandemia probablemente incrementará la pobreza y la desigualdad, lo que una vez más dejaría dolorosamente al descubierto las deficiencias de los sistemas sanitarios, la precariedad del empleo y las difíciles perspectivas a las que se enfrentan los jóvenes para poder acceder a las oportunidades que tanto necesitan.

Para que la recuperación sea más inclusiva y resiliente, debemos actuar en dos esferas fundamentales: 1) políticas nacionales y 2) esfuerzos colectivos.

  1. Políticas nacionales: Sostener fuentes vitales de actividad específicas

Los países se encuentran en diferentes etapas de la pandemia, por lo que sus respuestas también variarán. Como el FMI ha subrayado, los países de mercados emergentes y en desarrollo serán los más afectados por esta crisis debido a que se enfrentan a retos mayores y a disyuntivas más pronunciadas que las economías avanzadas, y necesitarán más apoyo durante un período más prolongado. Dicho esto, existen varios imperativos en materia de políticas nacionales que son de aplicación general.

Proteger a las personas y los trabajadores. En todo el mundo, los países han reforzado las fuentes vitales de actividad económica de las personas y los trabajadores. Estas redes de seguridad deben mantenerse según sea necesario y, en algunos casos, ampliarse: desde la licencia retribuida por enfermedad para familias de bajo ingreso, hasta el acceso a asistencia sanitaria y seguros de desempleo y la ampliación de las transferencias monetarias y en especie para los trabajadores del sector informal, siendo a menudo los mecanismos digitales la mejor opción para su prestación. Resulta alentador que los países con mayores niveles de desigualdad hayan dedicado porcentajes mayores de apoyo a los hogares, entre ellos los pertenecientes a grupos vulnerables.

Al mismo tiempo, muchos empleos nunca se recuperarán debido a que la crisis ha desencadenado cambios duraderos en los patrones de gasto. Se debe continuar apoyando a los trabajadores, entre otras formas mediante la reconversión laboral, para que puedan moverse desde sectores que se están contrayendo hacia otros que están en expansión.

Apoyar a las empresas. También se apoya a las personas y a los trabajadores al ampliar las fuentes vitales de actividad para incluir negocios viables. En el G-20, se ha proporcionado apoyo a más empresas mediante el alivio en el pago de impuestos y contribuciones a la seguridad social, donaciones y bonificaciones de intereses. Una proporción significativa se ha dirigido a pequeñas y medianas empresas (PYME), algo especialmente importante dado que las PYME son un motor fundamental de empleo. Sin este apoyo, el análisis del personal técnico sugiere que las quiebras de PYME se podrían triplicar, desde un promedio del 4% antes de la pandemia hasta un 12% en 2020, amenazando con aumentar el desempleo y perjudicar los balances de los bancos.

Un aumento de las quiebras obligaría a los gobiernos a adoptar difíciles decisiones sobre si apoyar a las empresas y cómo hacerlo. Un análisis sólido de las perspectivas de liquidez y solvencia de las empresas puede orientar estas decisiones. La provisión de liquidez podría ser suficiente, por ejemplo, en sectores en que las pérdidas de ingresos son temporales, mientras que podrían ser necesarias aportaciones de capital a algunas empresas insolventes que son esenciales para luchar contra la pandemia o de las que dependen muchas vidas y medios de subsistencia.

Los costos fiscales de este apoyo son sustanciales y el aumento de los niveles de deuda es una preocupación seria. Sin embargo, en esta etapa de la crisis, los costos de un repliegue prematuro son mayores que la continuación del apoyo donde es necesario. Por supuesto, las medidas deben estar focalizadas y los presupuestos deben evaluarse con vistas a la eficacia en función de los costos y la sostenibilidad de la deuda a mediano plazo.

Mantener la estabilidad financiera. Las pérdidas de empleo, las quiebras y la reestructuración de sectores podrían presentar importantes retos para el sector financiero, como por ejemplo pérdidas crediticias para las instituciones financieras y los inversionistas. La regulación y la supervisión deben apoyar el uso flexible de las reservas de capital y liquidez existentes, en consonancia con las normas internacionales, lo que a su vez facilitaría la continuidad del suministro de crédito a empresas viables. La política monetaria debe seguir siendo laxa en los casos en que las brechas del producto sean importantes y la inflación esté por debajo del nivel fijado como meta, como es el caso de muchos países durante esta crisis.

Una prioridad nacional importante para las autoridades económicas es velar por el funcionamiento eficaz de los mercados monetarios, los mercados de divisas y los mercados de valores. La coordinación entre bancos centrales y el apoyo adecuado por parte de las instituciones financieras internacionales seguirán siendo esenciales en este sentido.

En efecto, la cooperación internacional es vital para minimizar la duración de la crisis y asegurar una recuperación resiliente. Los ámbitos en los que la acción colectiva es fundamental incluyen:

•Garantizar suministros sanitarios adecuados: a través de la cooperación en la producción, compra y distribución equitativa de vacunas y terapias eficaces, llevada a cabo inclusive en forma transfronteriza.

• Evitar nuevas fracturas en el sistema de comercio mundial: los países deben hacer todo lo posible por mantener abiertas las cadenas de suministro mundiales, acelerar la iniciativa de reforma de la Organización Mundial del Comercio (OMC) y buscar un acuerdo integral sobre tributación digital.

• Velar por que los países en desarrollo puedan financiar sus necesidades críticas de gasto y responder a los retos de sostenibilidad de la deuda: continuar los avances en la Iniciativa de Suspensión del Servicio de la Deuda del G-20 es especialmente importante.

•Fortalecer la red de seguridad financiera mundial: entre otras cosas, considerando nuevas ampliaciones de las líneas de crédito recíproco y el uso mejorado de los derechos especiales de giro (DEG) del FMI.

El FMI, por su parte, ha respondido a esta crisis de forma sin precedentes, entre otras cosas, con financiamiento de emergencia a 72 países en tres meses. Con el apoyo de nuestros 189 países miembros, aspiramos a hacer aún más en esta próxima fase crítica.

Podemos inspirarnos en el gran poeta libanés, Khalil Gibran, quien dijo una vez: «Para entender el corazón y la mente de una persona, no te fijes en lo que ha logrado sino en lo que aspira a hacer» .

Estoy convencida de que, pese al dolor y el sufrimiento que esta pandemia ha causado, podemos aspirar a transformar nuestro mundo. Tenemos una oportunidad única de hacer que el futuro sea mejor: un mundo que sea más justo y equitativo; más verde y sostenible; más inteligente y, sobre todo, más resiliente.

Para aprovechar esta oportunidad y lograr una mayor resiliencia es necesario tomar las siguientes medidas: 1) invertir en la gente, en educación, salud y protección social, y en evitar el fuerte aumento de la desigualdad que esta crisis podría desencadenar; 2) promover un crecimiento de baja intensidad de carbono y que fomente la resiliencia climática, por ejemplo mediante una asignación racional del gasto público; y 3) aprovechar la transformación digital, ya sea ampliando el uso de plataformas de gobierno electrónico para mejorar la eficiencia y la transparencia y a la vez reducir la burocracia, o recurriendo al aprendizaje a distancia o el teletrabajo.

Las autoridades económicas del G-20, y todos nosotros trabajando juntos, debemos aprovechar la oportunidad de hacer que este futuro se convierta en realidad.

Coronavirus: 10 medidas para ayudar a la recuperación en la UE

domingo, 16 de agosto de 2020

Coronavirus: 10 medidas para ayudar a la recuperación en la UE

Asuntos de la Unión Actualización: 24-07-2020 –

La UE está tomando medidas para ayudar a Europa a recuperarse del devastador impacto económico de la pandemia de coronavirus.

europarlam.europa.eu

COVID-19: Diez cosas que la UE está haciendo para apoyar la recuperación
Consulte nuestra cronología sobre la respuesta de la UE a la crisis de COVID-19.

1 Proporcionar un estímulo económico sólido.

Para ayudar a Europa a recuperarse de las devastadoras repercusiones económicas causadas por la pandemia de coronavirus, la Comisión ha propuesto un plan de estímulo de 750.000 millones de euros, junto con una propuesta revisada para el próximo presupuesto a largo plazo de la UE (2021-2027). El plan, conocido como “UE de la próxima generación”, permitiría a la Comisión pedir prestado dinero en los mercados financieros en condiciones interesantes gracias a su alta calificación crediticia. El Parlamento Europeo insiste en que el Pacto Verde esté en el centro del plan de recuperación y quiere evitar sobrecargar a las generaciones futuras.

Los líderes de la UE llegaron a mediados de julio a un acuerdo sobre el presupuesto y el plan de recuperación. Aunque los eurodiputados acogieron con satisfacción la propuesta sobre el paquete de recuperación, lamentaron los recortes a las subvenciones. Los eurodiputados afirmaron que con el acuerdo sobre el presupuesto a largo plazo se ponen en riesgo prioridades a largo plazo de la UE como el Pacto Verde o la Agenda Digital y señalaron que están preparados para paralizar su consentimiento al presupuesto a largo plazo a no ser que se mejore.

2 Apoyo a los sistemas y las infraestructuras sanitarias de la UE.

Ante posibles futuras pandemias o una segunda oleada de COVID-19, es clave reforzar la capacidad de respuesta de la UE a las crisis de salud. Para ayudar a Europa a hacer frente a brotes futuros, la UE lanzó el nuevo programa “EU4Health”, que reforzará los sistemas de salud de los Estados miembros y fomentará la innovación y la inversión en el sector. “EU4Health” es parte del plan de recuperación «UE de la próxima generación». El Parlamento Europeo había insistido en la creación de un nuevo programa de salud europeo independiente.

3 Protección de las pequeñas y medianas empresas.

Las pymes representan el 99 % de todas las empresas de la UE, por lo que su supervivencia es crucial para la recuperación económica de la UE. La UE desbloqueó 1.000 millones de euros de su Fondo Europeo para Inversiones Estratégicas para incentivar a los bancos y prestamistas a proporcionar liquidez a más de 100.000 pymes europea.

4 Combatir el desempleo.

La pandemia ha afectado gravemente a los empleos, y las cifras de desempleo aumentaron dramáticamente. Para ayudar a los empleos y trabajadores a raíz de la crisis de COVID-19, la iniciativa deapoyo de la UE para mitigar los riesgos de emergencia en situaciones de emergencia (SURE) proporcionará asistencia financiera de hasta 100.000 millones de euros a los Estados miembros en forma de préstamos (otorgados en condiciones favorables ), para ayudar a cubrir los costes de los planes nacionales de trabajo a corto plazo.

5 Apoyo a la industria del turismo.

Otro sector gravemente afectado por la pandemia es el turismo. Europa es el primer destino turístico del mundo y la UE introdujo una serie de medidas diseñadas para ayudar a la industria a hacer frente a la crisis, así como un paquete para reiniciar el turismo europeo en 2020 y más allá. También se introdujeron medidas de apoyo para el sector del transporte, para minimizar los efectos de la pandemia en las compañías aéreas, ferrocarriles, carreteras y compañías navieras. Para ayudar a los ciudadanos a viajar a Europa a medida que varios países levantan gradualmente las medidas de bloqueo, la herramienta interactiva «Re-open EU» proporciona a los viajeros la información que necesitan para planificar con confianza sus viajes y vacaciones en la UE.

6 Paquete bancario para apoyar a hogares y empresas.

Para garantizar que los bancos continúen otorgando préstamos a empresas y hogares para mitigar las consecuencias económicas de la crisis, el Parlamento Europeo aprobó una flexibilización temporal de las normas prudenciales para los bancos europeos.Cambios en la regulación de requisitos de capital, lo que permitirá a pensionistas y empleados con un contrato permanente para obtener préstamos en condiciones más favorables, asegurar flujos de crédito a las pymes y apoyar la inversión en infraestructura.

7 Apoyo a la agricultura y la pesca.

Para evitar la interrupción del suministro de alimentos y la escasez de alimentos, el Parlamento Europeo aprobó medidas de emergencia para ayudar a los agricultores y pescadores afectados por la pandemia de COVID-19. Las medidas incluyen el apoyo a los pescadores y acuicultores que han tenido que detener su actividad durante la crisis y un aumento en el apoyo que los países de la UE pueden pagar a las pymes que se ocupan de los alimentos agrícolas. También se introdujeron medidas de mercado excepcionales para apoyar a los productores de vino, frutas y verduras de la UE.

8 Ayuda a los países frente a la crisis

Para ayudar a los Estados miembros a financiar su respuesta a la crisis de coronavirus, la UE lanzó una nueva iniciativa, la Iniciativa de Inversión de Respuesta de Coronavirus. Canalizará unos 37.000 millones de euros de los fondos estructurales de la UE para proporcionar apoyo financiero inmediato a los países europeos que intentan ayudar a sus ciudadanos y regiones a enfrentar la crisis actual.

9 Normas sobre ayudas estatales

A medida que la pandemia comenzaba a extenderse por toda Europa, la UE lanzó un marco temporal sobre normas de ayuda estatal para garantizar que haya suficiente liquidez disponible para las empresas de todo tipo y ayudar a mantener la actividad económica durante y después del brote de COVID-19. Los Estados miembros podrán otorgar hasta 800.000 euros a una empresa para atender necesidades urgentes de liquidez, así como otorgar préstamos con tasas de interés favorables.

10 Proteger a las empresas europeas debilitadas de los competidores extranjeros.

El impacto económico de la pandemia de coronavirus ha dejado a muchas empresas europeas en una situación vulnerable frente a sus competidores extranjeros subsidiados. Para ayudar a proteger a las empresas, el Parlamento Europeo pidió unas condiciones equitativas para todas las empresas, para evitar distorsiones en el mercado único derivadas de la competencia desleal de las empresas extranjeras. La Comisión Europea también abrió una consulta pública sobre cómo lidiar con los efectos negativos causados ​​por los subsidios extranjeros. En paralelo, la UE emitió pautas para los Estados miembros sobre inversión extranjera directa, instándolos a analizar minuciosamente las inversiones de fuera de la UE para evitar riesgos para la seguridad y el orden público de la UE.

¿Problemas para enfrentarte a las nuevas tecnologías?

domingo, 16 de agosto de 2020

¿Problemas para enfrentarte a las nuevas tecnologías?

Sufres tecnoestrés

1 agosto, 2020

uso.es

En los últimos meses, cuando el uso de la tecnología ha sido indispensable para teletrabajar, los problemas de algunos trabajadores para enfrentarse a las nuevas tecnologías se han puesto de manifiesto. Te explicamos qué es el tecnoestrés y algunas recomendaciones para superarlo

El tecnoestrés, término acuñado por el psicólogo Brod en su obra “Tecnoestrés: el costo humano de la revolución de los ordenadores”, hace referencia a una nueva enfermedad causada por la incapacidad para enfrentarnos a las nuevas tecnologías de un modo psicológicamente saludable.

El tecnoestrés es un riesgo psicosocial que combina ansiedad, sobrecarga de información, conflicto de roles y factores organizacionales.

Las tecnologías de la información y la comunicación aparecen como elemento potencialmente estresante para los trabajadores. A los problemas de salud derivados del uso continuado de los ordenadores, como lesiones cutáneas por el uso continuado de portátiles o los efectos de la luz azul, la implantación de sistemas informáticos introduce otros factores potenciales de estrés, como son:

•El incremento del control y monitorización del desempeño.

•Los aspectos relacionados con la seguridad y las contraseñas ya que provocan mucha tensión en personas que manejan datos importantes que deben proteger.

•La invasión de la privacidad.

•La reducción de los contactos sociales y la interacción social, especialmente cuando el trabajador pasa toda su jornada frente al ordenador.

•La falta de sistemas de apoyo para el aprendizaje y la actualización de los nuevos sistemas y programas.

•Los cambios de roles en el sistema organizacional.

Síntomas del tecnoestrés y cómo superarlo

El primer síntoma que indica la presencia de tecnoestrés, tanto en personas que se muestran ambivalentes, reacias o temerosas, es la ansiedad, que se traduce en irritabilidad, dolor de cabeza, pesadillas, resistencia a aprender a manejarlas e incluso rechazo total a las mismas. Se pueden distinguir tres formas de tecnoestrés: tecnofatiga, tecnoansiedad y tecnoadicción.

¿Qué podemos hacer para superar el estrés que nos genera el manejo de tecnología? Las medidas preventivas deberán ir encaminadas a la simplificación y la eliminación de barreras. Mientras más fácilmente puedan los trabajadores interactuar con la tecnología, menos tecnoestrés se producirá.

Parece demostrado que algunas de las prácticas que ayudan a reducir el impacto de esta enfermedad pasan por dotar a los trabajadores de una mayor autonomía y libertad en la toma de decisiones al facilitar software que sea de fácil uso, proporcionar apoyo y contar con algún servicio de atención al empleado.

Desde USO hemos tenido en cuenta este riesgo psicosocial en las propuestas remitidas al Ministerio de Trabajo y Economía Social, de cara a la elaboración del proyecto de ley sobre teletrabajo.