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lunes, 2 de noviembre de 2020

Europa debe mantener políticas de apoyo fuertes para sostener la recuperación

lunes, 2 de noviembre de 2020

Europa debe mantener políticas de apoyo fuertes para sostener la recuperación

FMI Blog Diálogo a fondo

Por Alfred Kammer

La pandemia se está cobrando un alto precio en Europa. Más de 240.000 personas han perdido la vida. Millones han padecido la enfermedad, la pérdida de seres queridos o serias perturbaciones en su trabajo, negocios y vida diaria.

El impacto económico de la pandemia ha sido enorme. Nuestras últimas Perspectivas económicas regionales de Europa pronostican una disminución del 7% del PIB europeo en 2020. La recuperación tras esta crisis será desigual y parcial. Si bien se proyecta que el PIB real repunte en un 4,7% en 2021, seguiría estando un 6,3% por debajo de nuestras proyecciones para 2021 anteriores a la pandemia, lo que implica una pérdida de PIB de casi 3 billones de euros. Gran parte de esta pérdida no se recuperará a mediano plazo.

La respuesta de política económica sin precedentes, tanto en términos de rapidez como de magnitud, ha evitado un resultado más devastador. Por poner un ejemplo: estimamos que, en Europa, al menos 54 millones de puestos de trabajo han recibido en algún momento apoyo de programas de mantenimiento de empleo. Esta ayuda ha mantenido a flote a muchas familias y empresas en estos tiempos difíciles. Las políticas a escala de la UE también han marcado la diferencia. Los riesgos siguen siendo importantes y están aumentando a medida que se intensifica la segunda ola de contagios. Dada la considerable incertidumbre existente, las políticas deben mantener un apoyo firme para sostener la recuperación.

La respuesta europea

La decidida respuesta de política económica ha protegido los ingresos y la capacidad de producción de la economía.

La política fiscal ha hecho la mayor parte del esfuerzo. Estimamos que la magnitud promedio de las medidas fiscales discrecionales adoptadas en 2020 ha sido del 6,2% del PIB en las economías avanzadas de Europa y del 3,1% del PIB en las economías emergentes. Este apoyo discrecional ha venido a sumarse a los potentes estabilizadores automáticos de Europa. Un gran porcentaje de los paquetes fiscales se ha utilizado en programas de mantenimiento del empleo y en apoyo de liquidez para las empresas. Estos programas han tenido un gran éxito a la hora de limitar el grado de destrucción de empleos y han evitado una cascada de quiebras y cierres de bancos.

La política monetaria y las políticas macroprudenciales han sido esenciales para facilitar condiciones de financiamiento favorables a todos los sectores de la economía. Los recortes de las tasas de política monetaria, la flexibilización de las condiciones en que los bancos pueden obtener liquidez y la reducción de las reservas bancarias de liquidez y capital han contribuido a garantizar el flujo de crédito, en especial hacia las pequeñas y medianas empresas.

Además, las políticas monetarias sumamente acomodaticias del Banco Central Europeo y de otras economías con moneda de reserva han tenido potentes repercusiones internacionales, con la flexibilización de las condiciones monetarias, también en las economías emergentes de Europa. Seis países europeos han recibido apoyo del FMI en forma de financiamiento de emergencia.

Estas intervenciones de política económica han contribuido a evitar una recesión aún más profunda y daños económicos duraderos en la economía europea. Estimamos que, en las economías de la UE, sin las medidas de política económica y el fuerte apoyo de la UE, la actividad económica podría haber sido entre 3 y 4 puntos porcentuales adicionales menos del PIB en 2020.

Enseñanzas y retos

Las autoridades económicas deben hacer lo que sea necesario para contener la pandemia y sus daños económicos, y no retirar el apoyo prematuramente, para evitar así repetir el error de la crisis financiera mundial. Con el tiempo, el apoyo deberá ser más focalizado y también más flexible para facilitar la reasignación de recursos y la transformación de la economía. Proteger la salud de las personas sigue siendo imperativo, entre otras cosas, mediante la cooperación internacional.

Deben mantenerse el apoyo a los ingresos y los programas de mantenimiento de empleo. A medida que la pandemia evolucione y la economía comience a recuperarse, los programas deberán adaptarse desde la protección de los puestos de trabajo hacia el apoyo a los trabajadores, que incluye programas de adquisición de nuevas habilidades.

En cuanto a las empresas, las políticas deben ir ahora más allá del apoyo de liquidez y velar por que las empresas insolventes que sean viables puedan mantener su actividad. Nuestro informe concluye que, en las economías avanzadas, aproximadamente una tercera parte de la escasez de solvencia inducida por la pandemia podría solucionarse con las políticas anunciadas, como subsidios salariales, donaciones o deducciones fiscales. En las economías emergentes de Europa, sería solo aproximadamente una cuarta parte. Por tanto, deben ponerse en marcha políticas que faciliten operaciones rápidas de reestructuración de la deuda en situaciones o no de bancarrota o, en algunos casos, poner capital a disposición de las empresas viables.

La inflación a largo plazo, que por lo general se sitúa alrededor o por debajo de las metas, y una capacidad económica ociosa considerable sugieren que los bancos centrales deben mantener las políticas monetarias tan acomodaticias. La flexibilización macroprudencial debe desplegarse solo de forma gradual.

Cuando empezó la pandemia, los bancos europeos contaban con reservas de capital y liquidez fuertes y han demostrado resiliencia ante este shock sin precedentes. Su resiliencia, junto con la fuerte respuesta de política económica, ha contribuido a evitar una contracción del crédito. Nuestro estudio sugiere que, en ausencia de nuevos shocks, el coeficiente de capital promedio de los principales bancos de la UE debe permanecer muy por debajo de los requisitos de capital mínimos. Sin embargo, los préstamos en mora aumentarán y las autoridades económicas tendrán que facilitar su reducción con eficiencia. Además, los bancos tendrán que colaborar con los accionistas para elaborar una estrategia creíble de aumento de capital a mediano plazo.

Transformar la economía

Este es también el momento de diseñar reformas que impulsen el aumento de la productividad y políticas que contribuyan a transformar la economía, cosechar los beneficios de la digitalización y mitigar el cambio climático. Los sistemas sociales pueden mejorarse y fortalecerse para que afronten mejor los despidos objetivos de trabajadores y las necesidades de reconversión profesional derivadas de la automatización y el cambio tecnológico. Las políticas, inclusive una mejor focalización del apoyo fiscal, también tendrán que abordar los efectos perniciosos de la crisis y de un posible aumento de la desigualdad, en especial dado que los jóvenes, las mujeres y quienes tienen un menor nivel de estudios se han visto afectados de forma desproporcionada.

Sin la excepcionalmente fuerte respuesta multidimensional de política económica, la recesión en Europa habría sido mucho peor. Deben mantenerse las fuertes políticas de apoyo porque la pandemia se está intensificando y la recuperación todavía es incipiente y frágil. Una vez que se liberen recursos fiscales del apoyo temporal a las personas y las empresas, deben reasignarse a inversiones públicas que desarrollen una economía más resiliente, inteligente, verde e inclusiva para el mañana. En el caso de los países de la UE, el instrumento Next Generation EU puede desempeñar un importante papel a este respecto. También, se debe iniciar la preparación de planes para reconstruir el margen de maniobra de la política, los cuales deberán empezar una vez que la recuperación esté plenamente en marcha. En conjunto, estas medidas contribuirán a limitar los daños perdurables de esta crisis y, así, reforzar la capacidad de hacer frente a la carga de la deuda.

CEOE presenta un Decálogo para optimizar el aprovechamiento del Plan Europeo de Recuperación en España

lunes, 2 de noviembre de 2020

16 octubre 2020

Plan Europeo de Recuperación

CEOE presenta un Decálogo para optimizar el aprovechamiento del Plan Europeo de Recuperación en España

La Comisión Europea ha manifestado la necesidad de que los agentes sociales participen en el proyecto del Plan Europeo de Recuperación para la salida de la crisis. CEOE ha apostado desde el inicio de la pandemia del Covid-19 por contribuir de manera activa a la recuperación y transformación de la economía española y lleva meses trabajando con esta finalidad, creando la Oficina Técnica de Apoyo para Proyectos Europeos, así como la plataforma digital ‘CEOEXEuropa’ que le da soporte y que ofrecerá información completa y actualizada sobre los fondos europeos.

Continuando con este compromiso con la recuperación y los intereses generales de España, CEOE ha elaborado un decálogo de medidas dirigidas a optimizar el aprovechamiento de los fondos del Plan Europeo de Recuperación, que deberían guiar la implementación en España de dicho Plan.

Decálogo CEOE

  1. Es necesaria una estrategia ambiciosa que complemente la utilización de los fondos con reformas estructurales encaminadas a modernizar nuestra economía.
  2. Los recursos han de destinarse a los proyectos de inversión necesarios para elevar permanentemente el crecimiento potencial y la competitividad del futuro.
  3. Las líneas de inversión deben establecerse con una perspectiva estratégica y una vocación transformadora de nuestra estructura productiva a largo plazo.
  4. En la asignación de recursos resulta crítico impulsar proyectos macrotractores que son imprescindibles para catalizar los grandes cambios de futuro.
  5. Debemos ser capaces de generar y desarrollar proyectos idóneos y alineados con los requisitos del Plan Europeo de Recuperación y sus Reglamentos.
  6. El empleo de los recursos debe hacerse mediante esquemas de colaboración público-privada que permitan incorporar las mejores capacidades de las empresas.
  7. El sector financiero debe participar activamente en la gestión de los recursos del plan canalizados vía crédito para garantizar su viabilidad y asegurar su cumplimiento.
  8. Los fondos europeos deben complementarse con un marco adecuado de incentivos fiscales que permitan participar a los diferentes tipos de empresas en su ejecución.
  9. En la ejecución del plan es necesario apostar por buenas prácticas de gobernanza que aseguren su adecuada implementación institucional.
  10. CEOE es clave para que este plan de recuperación esté realmente vinculado a las empresas, por lo que debe tener una participación activa y un protagonismo significativo.

Con estas medidas, CEOE apuesta por maximizar la diligencia, responsabilidad y eficiencia en la utilización de estos recursos, como manera de corresponder a la solidaridad de la Unión Europea, de modo que, entre todos, construyamos una futura Europa más unida, cohesionada y resiliente.

El documento de desarrollo del decálogo está disponible en este enlace.

La recuperación de la actividad compensó de forma parcial la pérdida de empleo previa al verano

lunes, 2 de noviembre de 2020

27 octubre 2020

EPA tercer trimestre

La recuperación de la actividad compensó de forma parcial la pérdida de empleo previa al verano

CEOE

Las circunstancias excepcionales que estamos viviendo como consecuencia de la pandemia sanitaria nos llevan a analizar los datos con cautela y dificultan la comparación de los resultados con años anteriores.

El número de ocupados aumentó en 569.600 personas en el tercer trimestre, aunque hay que tener en cuenta que en este periodo muchas empresas volvieron a la actividad, después de un segundo trimestre en el que el confinamiento y la paralización parcial o total de muchas actividades económicas dio lugar a la pérdida de 1.074.000 empleos. De todas formas, en términos interanuales el empleo está en niveles inferiores a los registrados hace un año. En concreto, la tasa interanual se sitúa en el -3,51% en el tercer trimestre, destacando la caída del 4,84% en el sector privado (-805.900 personas), frente al incremento del 3,36% en el empleo público (+108.500 personas).

Solo una parte de los ocupados deben considerarse a efectos de la actividad como trabajo efectivo, ya que las cifras de ocupados incluyen los trabajadores afectados por ERTE que están en un proceso de hibernación desde el punto de vista de la actividad y el empleo. A partir de la información de la EPA, se estima que en el tercer trimestre algo más de 500.000 personas no ha trabajado en la semana de referencia debido a paro parcial por razones técnicas o económicas o expediente de regulación de empleo.

La reanudación de la actividad económica en el tercer trimestre se aprecia significativamente en la evolución del número de horas por semana efectivamente trabajadas, que creció un 15,1% en el tercer trimestre, tras haber caído un -22,6% en el segundo. En términos interanuales, la tasa de variación ha pasado del -26,6% en el segundo trimestre al -7,2% en el tercero, por lo que los niveles de empleo efectivo, medido a través de las horas trabajadas, todavía se encuentran muy por debajo de los niveles previos a la crisis.

El empleo indefinido aumenta en 158.300 personas en términos intertrimestrales, mientras que los asalariados con contrato temporal crecen en 422.900 personas.

La ocupación aumenta en términos intertrimestrales en todos los sectores, salvo en la agricultura, aunque en términos interanuales todos los sectores se encuentran en niveles de empleo inferiores a los registrados hace un año.

El notable incremento del empleo no se ha trasladado a las cifras de paro, ya que el número de parados aumenta en 355.000 personas con respecto al segundo trimestre, hasta situar el total de parados en más de 3,7 millones de personas (un 15,8% más que hace un año) y la tasa de paro en el 16,26% (0,93 puntos porcentuales más que en el segundo trimestre y 2,34 puntos más que hace un año).

Este aumento del paro en el tercer trimestre se ha debido al incremento considerable de la población activa, en 924.600 personas, procedentes en su gran mayoría de la población inactiva. En este sentido, cabe recordar que en el segundo trimestre una parte considerable de los que perdieron su empleo pasaron a la inactividad por la imposibilidad de cumplimiento de los requisitos de búsqueda de empleo o disponibilidad para trabajar que establece la EPA para ser considerado parado.

Como consecuencia de la pandemia sanitaria, el INE ha cambiado el método para el trabajo de recogida de datos, de forma que desde las últimas semanas del primer trimestre no se realizan entrevistas presenciales y estas se han sustituido por entrevistas telefónicas. Además, la situación extraordinaria de reducción de movilidad de los informantes también puede afectar a los resultados de la encuesta. Por último, la consideración estadística de los ERTE y la excepcionalidad a la que están sujetos en la actualidad hacen especialmente complejo el análisis. Por lo tanto, los resultados en este contexto puede que no sean estrictamente comparables con los de trimestres anteriores y habrá que esperar a próximos trimestres para valorar la incidencia de estos fenómenos.

En definitiva, los resultados de la EPA del tercer trimestre apuntan que el fin de las restricciones de la actividad y de la movilidad ha tenido un claro efecto favorable sobre el mercado laboral, tras el notable deterioro de este en el segundo trimestre. Aun así, hay que tomar estos resultados con cautela, ya que las medidas restrictivas que se están volviendo a imponer por los rebrotes de la Covid-19 suponen un retorno parcial a la situación previa, con la consiguiente dificultad para la actividad y el empleo en los próximos meses.

Además, hay que recordar que tanto los niveles de empleo como de actividad están claramente por debajo de los existentes hace un año. Por lo tanto, se han de intensificar las medidas llevadas a cabo para minimizar el impacto de la situación sobre las empresas, en un contexto tan excepcional como el que estamos viviendo.

“Es imprescindible continuar con el diálogo social: los acuerdos de los ERTE y el teletrabajo han minimizado la destrucción de empleo”

lunes, 2 de noviembre de 2020

“Es imprescindible continuar con el diálogo social: los acuerdos de los ERTE y el teletrabajo han minimizado la destrucción de empleo”

“La creación de empleo tiene “los pies de barro”: el 73% es temporal”, ha señalado la secretaria de Empleo de CCOO, Lola Santillana, al analizar los datos de la EPA. Datos que reflejan también que aún no se ha recuperado todo el empleo perdido por la pandemia, y que ponen de manifiesto “la importancia y la necesidad de acuerdos como el de los ERTE y el teletrabajo” para evitar la destrucción de empleo.

27/10/2020.

Lola Santillana, secretaria de Empleo de CCOO

Los datos de la Encuesta de Población Activa del tercer trimestre del año muestran que la ocupación registró un importante repunte (569.600 personas) con respecto al trimestre anterior, aunque insuficiente para recuperar las pérdidas acumuladas durante la pandemia, por lo que en términos interanuales se mantiene la destrucción de empleo (-697.500 personas que hace un año). Esta evolución es consecuencia de la pandemia y del período de desescalada y reactivación –a medio gas- de la actividad durante el tercer trimestre.

Según señala CCOO, la recuperación del empleo en el tercer trimestre se concentra allí donde más había caído previamente: el aumento de la ocupación se concentra en el sector privado (80%), todo en el empleo asalariado (100%), mayoritariamente temporal (73%) y en el sector servicios (84%). A su vez, la destrucción se concentra en el sector privado (-805.900) mientras que aumenta el empleo en el sector público (108.500). Comparado con hace doce meses, el empleo asalariado temporal cae en 582.800 personas y el indefinido en 99.100. Por sectores, el descenso interanual del empleo se concentra en el sector servicios (-533.600) y en la industria (-128.100).

Descienden las ausencias del empleo por ERTE y paro parcial por razones técnicas o económicas, o enfermedad, accidente o incapacidad temporal en el tercer trimestre. En el mismo sentido, el número efectivo de horas trabajadas repunta un 15,1% respecto al segundo trimestre, a pesar de que el tercer trimestre suele concentrar las vacaciones laborales.

El impacto del teletrabajo ha seguido siendo relevante en el tercer trimestre: dos millones de personas trabajaron desde su domicilio más de la mitad de los días, lo que equivale al 10,3% de la población ocupada (en el segundo trimestre alcanzó el 16,2%).

En este sentido, a juicio de secretaria de Empleo, Lola Santillana, acuerdos como el de los ERTE, que han evitado una importante destrucción de empleo, y el teletrabajo, marcan el camino a seguir. Es necesario que se sigan acordando medidas entre los sindicatos, los empresarios y el Gobierno”, afirmó.

El desempleo aumenta en 355.000 personas a pesar de la recuperación del empleo en el tercer trimestre, hasta alcanzar un total de 3.722.900 personas en paro, lo que supone 508.500 personas más que hace un año y una tasa de paro del 16,26%, 0,93 puntos porcentuales más que el trimestre anterior y 2,34 puntos más que hace un año. Durante el segundo trimestre muchos desempleados no pudieron buscar empleo de manera activa como consecuencia del confinamiento y el estado de alarma lo que provocó que algo más de un millón fueran clasificados como inactivos. Una vez levantado el estado de alarma, durante el tercer trimestre la mayoría de esas personas han podido buscar y encontrar trabajo o se han podido inscribir como paradas y demandantes de empleo y ha repuntado con fuerza la población activa (923.000 personas).

A juicio de CCOO, el impacto de la crisis derivada del COVID19 está disparando el riesgo de pobreza y vulnerabilidad de la población. En el tercer trimestre de 2020 hay casi 1,2 millones de hogares con todos sus miembros activos en paro, 23.900 más que en el trimestre anterior (el 8,7% de los hogares con población activa). En el segundo trimestre de 2020 repuntó con fuerza el número de hogares que carecían de ingresos (salario, pensión, prestación) aumentando hasta situarse en 671.000 hogares, donde residen 1.288.000 personas.