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sábado, 27 de febrero de 2021

Evitar una Gran Divergencia: Una encrucijada en el camino de la economía mundial

sábado, 27 de febrero de 2021

Evitar una Gran Divergencia: Una encrucijada en el camino de la economía mundial

Por Kristalina Georgieva

Fondo Monetario Internacional Blog diálogo a fondo

Mientras los ministros de finanzas y gobernadores de bancos centrales del G-20 se reúnen virtualmente esta semana, el mundo continúa recuperándose de la peor recesión en tiempos de paz desde la Gran Depresión.

El FMI proyectó recientemente un crecimiento del PIB mundial de 5,5% para este año y de 4,2% para 2022. Sin embargo, va a ser una recuperación larga e incierta. La mayor parte del mundo se enfrenta a una lenta distribución de las vacunas mientras se propagan nuevas mutaciones del virus, y las perspectivas de recuperación presentan peligrosas divergencias entre países y regiones.

No cabe duda de que la economía mundial se halla ante una encrucijada. La pregunta es: ¿tomarán las autoridades medidas para evitar esta Gran Divergencia?

Como se señala en nuestra nota para la reunión del G-20, existe un riesgo considerable de que, mientras las economías avanzadas y algunas de mercados emergentes se recuperan a mayor velocidad, la mayoría de los países en desarrollo languidezcan durante años. Esto agravaría no solo la tragedia humana de la pandemia, sino también el sufrimiento económico de los más vulnerables.

Estimamos que, para el final de 2022, el ingreso per cápita acumulado será un 13% inferior a las proyecciones previas a la crisis en las economías avanzadas, frente a 18% en los países de bajo ingreso y 22% en las economías emergentes y en desarrollo, excluida China. Este impacto previsto en el ingreso per cápita incrementará en varios millones el número de personas en situación de pobreza extrema en el mundo en desarrollo.

Por lo tanto, la convergencia entre países ya no puede darse por sentada. Antes de la crisis, pronosticamos una reducción de las brechas de ingreso entre las economías avanzadas y 110 países de economías emergentes y en desarrollo para el período 2020–22. Sin embargo, ahora estimamos que tan solo 52 economías lograrán convergir durante ese período, mientras que otras 58 se quedarán rezagadas.

En parte, esto se debe al acceso desigual a las vacunas. Incluso en el mejor escenario, se espera que la mayoría de las economías en desarrollo no alcancen una cobertura vacunal generalizada hasta finales de 2022 como pronto. Algunas están especialmente expuestas a sectores muy perjudicados por la pandemia, como el turismo y las exportaciones de petróleo, y la mayoría están lastradas por su limitado margen de maniobra presupuestario.

El año pasado, las economías avanzadas desplegaron en promedio un 24% de su PIB en medidas fiscales, frente a tan solo 6% en los mercados emergentes y menos de 2% en los países de bajo ingreso. Las comparaciones entre países también muestran que medidas de apoyo más sustanciales se asociaron en muchos casos con una menor pérdida de empleo.

Además, no se trata solo de divergencias entre países. También observamos una aceleración de la divergencia dentro de los países: los jóvenes, los trabajadores menos cualificados, las mujeres y los trabajadores informales se han visto afectados de manera desproporcionada por la pérdida de puestos de trabajo. Y millones de niños todavía sufren interrupciones en su educación. Permitir que se conviertan en una generación perdida sería un error imperdonable.

Se agravarían igualmente las cicatrices económicas duraderas dejadas por la crisis, lo que complicaría aún más el objetivo de reducir la desigualdad e impulsar el crecimiento y el empleo. Pensemos en los retos que nos esperan: solo para el conjunto de las economías del G-20 (con la exclusión de India y Arabia Saudita por limitaciones de los datos), se proyecta que se pierdan más de 25 millones de puestos de trabajo este año y cerca de 20 millones en 2022, con respecto a las proyecciones previas a la crisis.

Así que una vez más nos hallamos ante una encrucijada, y si queremos revertir esta peligrosa divergencia entre países y dentro de ellos, debemos adoptar ya medidas de política contundentes. Veo tres prioridades:

Primero, redoblar los esfuerzos para acabar con la crisis sanitaria.

Sabemos que la pandemia no habrá terminado en ninguna parte hasta que termine en todas partes. Aunque últimamente se han reducido las nuevas infecciones en todo el mundo, nos preocupa que hagan falta varias rondas de vacunación para mantener la inmunidad frente a las nuevas variantes.

Por eso necesitamos una cooperación internacional mucho más fuerte que permita acelerar la distribución de vacunas en los países más pobres. Disponer de financiamiento adicional para adquirir dosis y cubrir las necesidades logísticas resulta fundamental. También lo es una redistribución oportuna de las vacunas sobrantes de países excedentarios a países deficitarios, así como una significativa ampliación de la capacidad de producción de vacunas para 2022 y años sucesivos. Proporcionar un seguro a los fabricantes de vacunas contra los riesgos de pérdidas por sobreproducción puede ser una opción digna de consideración.

También debemos garantizar un mayor acceso a terapias y pruebas diagnósticas, incluida la secuenciación del virus, y evitar restricciones a la exportación de suministros médicos. Los argumentos económicos a favor de la acción coordinada son abrumadores. Un avance más rápido en la batalla contra la crisis sanitaria podría traducirse en un incremento acumulado del ingreso mundial de 9 billones de dólares en el período 2020–25. Esto reportaría beneficios a todos los países, incluidos unos 4 billones de dólares para las economías avanzadas, lo que supera con creces cualquier medida de los costes relacionados con las vacunas.

Segundo, intensificar la lucha contra la crisis económica.

Con los países del G-20 a la cabeza, el mundo ha adoptado medidas sincronizadas nunca antes vistas, incluidos casi 14 billones de dólares en medidas fiscales. Los gobiernos deben consolidar estas medidas manteniendo el apoyo fiscal —debidamente calibrado y focalizado en función de la fase de la pandemia, el estado de sus economías y su espacio de política.

La clave es ayudar a mantener los medios de vida y, al mismo tiempo, tratar de evitar la quiebra de empresas que en otras circunstancias serían viables. Para eso no solo hacen falta medidas fiscales, sino que también hay que mantener unas condiciones financieras favorables mediante políticas monetarias y financieras acomodaticias que apuntalen el flujo de crédito a hogares y empresas.

La considerable expansión monetaria de los principales bancos centrales también ha posibilitado que varias economías en desarrollo vuelvan a tener acceso a los mercados internacionales de capitales y reciban financiamiento a tasas de interés históricamente bajas para hacer frente a sus gastos, pese a sufrir recesiones históricas. Dada la gravedad de la crisis, no hay ninguna alternativa al mantenimiento del apoyo de la política monetaria. Pero existen preocupaciones legítimas sobre las consecuencias no deseadas de estas medidas, incluidas la excesiva asunción de riesgos y la euforia de los mercados.

Un riesgo para el futuro —especialmente en vista de las recuperaciones divergentes— es la posible volatilidad del mercado en respuesta a cambios de las condiciones financieras. Los principales bancos centrales tendrán que comunicar con mucho cuidado sus planes en materia de política monetaria para evitar una volatilidad excesiva en los mercados financieros, tanto en sus países como en el resto del mundo.

Tercero, reforzar el apoyo a los países vulnerables.

Dado que sus recursos y el margen de maniobra de sus políticas son limitados, muchos países de mercados emergentes y de bajo ingreso podrían enfrentarse en breve a una elección imposible: mantener la estabilidad macroeconómica, hacer frente a la crisis sanitaria o cubrir las necesidades básicas de sus habitantes.

El aumento de su vulnerabilidad no solo afecta a sus propias perspectivas de recuperación de la crisis, sino también a la velocidad y la magnitud de la recuperación a escala mundial, y puede ser una fuerza desestabilizadora en varias zonas ya de por sí frágiles. Los países vulnerables necesitan ayudas sustanciales en el marco de un esfuerzo integral.

El primer paso debe darse en los propios países, cuyos gobiernos han de recaudar más ingresos, incrementar la eficiencia del gasto público y mejorar el contexto empresarial. Al mismo tiempo, las iniciativas internacionales son vitales para seguir incrementando el financiamiento en condiciones concesionarias y movilizar financiamiento privado, incluso mediante instrumentos de distribución del riesgo más sólidos.

Otra opción que se está sopesando es una nueva asignación de DEG para contribuir a satisfacer la necesidad a largo plazo de reservas en todo el mundo. Esta asignación podría suponer una inyección directa y sustancial de liquidez para los países, sin incrementar su endeudamiento. Asimismo, podría aumentar la capacidad de los donantes bilaterales para proporcionar nuevos recursos para ayudas en condiciones concesionarias que permitan financiar gastos en salud, entre otros. Una asignación de DEG ayudó al mundo a afrontar la crisis financiera mundial en 2009, y podría volver a sernos de gran utilidad en la actual tesitura.

Aplicar un enfoque integral también implica afrontar la deuda. La Iniciativa de Suspensión del Servicio de la Deuda del G-20 (ISSD) liberó con rapidez recursos vitales. El nuevo Marco Común puede ir aún más allá, al facilitar el tratamiento oportuno y ordenado de la deuda para países que cumplen las condiciones de la ISSD, con una amplia participación de acreedores, incluido el sector privado. Estos tratamientos deberían incluir el reperfilamiento del servicio de la deuda para ayudar a países que tienen grandes necesidades de financiamiento, y un alivio más profundo allí donde la carga de la deuda se haya tornado insostenible. Ahora que las primeras solicitudes ya han llegado, todos los acreedores —públicos y privados— deberían poner en funcionamiento rápidamente el Marco Común.

Por su parte, el FMI ha intensificado de forma inusitada sus esfuerzos proporcionando más de 105.000 millones de dólares en nuevo financiamiento a 85 países y alivio del servicio de la deuda para los países miembros más pobres. Nuestro objetivo es llegar aún más lejos para apoyar a nuestros 190 países miembros en 2021 y en lo sucesivo.

Esto incluye respaldar las iniciativas de modernización de la tributación internacional de las empresas. Necesitamos un sistema que sea verdaderamente apropiado para la economía digital y se ajuste más a las necesidades de los países en desarrollo. En este ámbito, serán esenciales esfuerzos multilaterales para contribuir a lograr que empresas sumamente rentables paguen impuestos en los mercados en los que operan y refuercen así las finanzas públicas.

Todas estas medidas de política pueden ayudarnos a atajar la Gran Divergencia. Puesto que disponen de los recursos necesarios, las economías avanzadas continuarán invirtiendo en capital humano, infraestructura digital y la transición a la nueva economía del clima. Es vital que los países más pobres tengan el apoyo que necesitan para poder realizar inversiones similares, especialmente en las medidas de adaptación al cambio climático —generadoras de mucho empleo— que serán imprescindibles a medida que nuestro planeta se caliente.

La alternativa —dejar atrás a los países más pobres— solo afianzaría la desigualdad extrema. Aún peor, constituiría una grave amenaza para la estabilidad socioeconómica en todo el mundo. Y sería una oportunidad histórica perdida.

Podemos inspirarnos en la espectacular cooperación internacional que nos ha permitido disponer de vacunas eficaces en tiempo récord. Ese espíritu es ahora más importante que nunca para superar esta crisis y lograr una recuperación fuerte e inclusiva.

Estado de situación del COVID-19

sábado, 27 de febrero de 2021

Coronavirus COVID-19

Estado de situación del COVID-19

Viernes 26 de febrero de 2021

La Moncloa

Actualización nº 321. Enfermedad por el coronavirus (COVID-19). 26.02.2021 (datos consolidados a las 14:00 horas del 26.02.2021).

El presente informe se ha realizado con los datos individualizados notificados por las CCAA a la Red Nacional de Vigilancia Epidemiológica (al sistema SiViEs).

Se incluyen los casos notificados confirmados con una una prueba diagnóstica positiva de infección activa (PDIA) tal como se establece en la Estrategia de detección precoz, vigilancia y control de COVID-19 y además los casos notificados antes del 11 de mayo que requirieron hospitalización, ingreso en UCI o fallecieron con diagnóstico clínico de COVID-19, de acuerdo a las definiciones de caso vigentes en cada momento. Cualquier futura actualización que realicen las CCAA quedarán reflejadas en los informes diarios.

En España hasta el momento se han notificado un total de 3.188.553 casos confirmados de COVID-19 y 69.142 fallecidos.

Los datos se pueden consultar en el documento PDF adjunto.

Por muy buenas leyes que haya, sin recursos no habrá igualdad real

sábado, 27 de febrero de 2021

Por muy buenas leyes que haya, sin recursos no habrá igualdad real

UGT

Cristina Antoñanzas, durante su intervención en la III Edición de Mujeres Inspiradoras convocada por UGT-L’Alacantí La Marina del País Valenciano, destaca que La negociación de los planes de igualdad debe tener el mismo rango que los convenios colectivos

La Vicesecretaria General de UGT, Cristina Antoñanzas, ha manifestado que “podemos tener unas leyes importantísimas y fundamentales, pero si no hay recursos y dinero detrás, no será posible la igualdad real entre hombres y mujeres”. En este sentido, ha instado al Gobierno y a las empresas a poner los medios necesarios, y ha puesto de ejemplo lo que ocurre con los planes de igualdad, no basta negociarlos, hay que hacer un seguimiento de si se cumplen o no. “Podemos tener la mejor ley, pero si no se aplica y no se aborda en las empresas, no sirve de nada. Por muy buenas leyes que haya, sin recursos no habrá igualdad real”.

Antoñanzas, que ha hecho estas declaraciones durante su intervención en la III edición de Mujeres Inspiradoras, ha destacado que, aunque ha habido pequeños avances en materia de igualdad, es preciso aplicar una salida a esta crisis, provocada por la Covid 19, desde la perspectiva de género, lo que requiere cambiar, desde el diálogo social, el modelo productivo, y repensar el mercado laboral y nuestro sistema de protección social”.

Ha afirmado que la pandemia ha puesto de manifiesto que “es urgente” impulsar políticas que recorten las brechas en el empleo; y derogar las reformas laborales porque profundizan en la temporalidad, la precariedad y la parcialidad, que afectan fundamentalmente a las mujeres.

Asimismo, ha instado al Gobierno” a poner en marcha políticas públicas que atajen los graves problemas de nuestro Estado de Bienestar, que soportan y perjudican clarísimamente a las mujeres. Estoy hablando de corresponsablidad, cuidados, etc.”

La Covid ha tenido repercusiones muy negativas sobre el empleo

La Vicesecretaria General de UGT ha dado algunas cifras sobre el impacto de la pandemia en las mujeres, según la última EPA: “el 46% de las personas ocupadas son mujeres, mientras su peso en el desempleo es del 53,5% y la inactividad es del 57,3%. Además, la tasa de paro femenina se sitúa en el 18,33% frente a la masculina, que se encuentra en el 14,17%”.

Unas cifras que podrían ser más negativas para todos si no se hubieran alcanzado los acuerdos sobre ERTEs en el marco del diálogo social. No obstante, ha insistido en derogar las reformas laborales para evitar “una debacle sobre el empleo” y ha demandado poner en marcha un Plan de Empleo.

Los planes de igualad se equiparan a convenios colectivos

Antoñanzas ha hecho hincapié en que la brecha salarial persiste. Se situó en el 21,41%, según los últimos datos facilitados por el INE referentes a 2018 y las mujeres ganaron de media al año 5.726,30 euros menos que los hombres.

Una realidad más visible ahora si tenemos en cuenta que “muchas de las personas trabajadoras que han estado en primera línea de la lucha en esta crisis sanitaria, han sido mujeres con salarios inferiores a los de sus compañeros, pese a que desempeñaban el mismo trabajo.

Antoñanzas ha puesto en valor la aprobación, en el marco del diálogo social, del decreto sobre planes de igualdad en las empresas (todas las empresas con más de 50 trabajadores en el año 2022, estarán obligadas a contar con un plan de Igualdad) y la obligatoriedad de que todas las empresas cuenten con un registro salarial, pero ha añadido que, para acabar con la brecha salarial, entre hombres y mujeres, es preciso que las empresas cumplan la legislación.

Asimismo, ha recalcado que una sentencia del Supremo demuestra que “la negociación de los planes de igualdad debe tener el mismo rango que los convenios colectivos”, algo que deberíamos poner en carteles en todas las empresas “porque es fundamental”.

Ha destacado que “estamos teniendo muchos problemas para abordar los registros salariales”, y ha incidido en hay que tener en cuenta no solo los salarios bases, donde la brecha es muy pequeña, sino también todos los conceptos, incluidos los complementos y salarios en especie, donde la brecha aumenta exponencialmente.

En este sentido, ha señalado que UGT está trabajando en una guía para negociar los planes de igualdad y saber cómo se deben hacer los registros salariales, para que haya transparencia en las empresas. Asimismo, se darán cursos de formación a los delegados y delegadas del sindicato sobre este asunto.

9 de cada 10 mujeres que piden la excedencia por cuidado familiar son mujeres

También ha señalado que la pandemia ha puesto de manifiesto las deficiencias de nuestro sistema de protección social y nuestro sistema sanitario “esquilmados” por años de recorte y austeridad y que han podido resistir “gracias a la voluntad y esfuerzo de las personas trabajadoras”. Ha destacado que, en España, 9 de cada 10 personas que piden la excedencia por cuidado familiar son mujeres. Algo que ocurría ya antes de la Covid.

Asimismo, ha resaltado que esta crisis ha impuesto otra organización del trabajo, como es el teletrabajo o trabajo a distancia y que en el segundo y tercer trimestre de 2020 un 8,92% de la población asalariada trabajó desde sus casas más de la mitad de los días de la semana, siendo más las mujeres que los hombres.

Ha recordado que también fruto del diálogo social se ha consensuado una Ley de Trabajo a distancia y del teletrabajo para regularlo e impedir abusos, en la que se deja claro que “teletrabajar no es conciliar”. Una ley que establece los mismos derechos y obligaciones que el trabajo presencial pero que necesita de un desarrollo en la negociación colectiva.

Por último, Cristina Antoñanzas ha afirmado que “el sindicalismo de clase y feminista tiene que ser con letras mayúsculas, se deben abordar todas estas cuestiones dentro y fuera de las empresas y deben tener un nexo de conexión” .

Precisamente en el manifiesto con motivo del Día internacional de la Mujer, que se celebra el 8 de marzo, los sindicatos pedimos negociar desde el diálogo social todas las políticas para avanzar hacia la igualdad real. Solicitamos entre otras cuestiones diseñar una ley de igualdad salarial, derogar la reforma laboral, incrementar el SMI, dignificar el cuidado y distintas políticas efectivas con perspectiva de género en diversos ámbitos.

El indicador de estrés de los mercados de la CNMV desciende significativamente

sábado, 27 de febrero de 2021

El indicador de estrés de los mercados de la CNMV desciende significativamente

22 de febrero de 2021

• La Nota sobre Estabilidad Financiera de la CNMV analiza trimestralmente los riesgos que afectan a los mercados españoles
• Desde la publicación de la última nota en noviembre, el indicador de estrés de los mercados financieros españoles se ha situado cerca del umbral que marca un estrés bajo por la evolución positiva de los seis segmentos del sistema financiero considerados

La Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) ha hecho pública la Nota de estabilidad financiera correspondiente al mes de enero de 2021, que refleja una disminución significativa del nivel de estrés en el sistema financiero. Este índice ha pasado de valores cercanos a 0,50 en el último número de esta nota a niveles próximos a 0,30, muy cerca del umbral que separa el nivel de estrés medio del bajo. Todos los segmentos han mostrado disminuciones, si bien el de los intermediarios financieros (bancos) sigue siendo el mayor. La correlación del sistema se mantiene alta.

Indicador de estrés total Indicadores en el segmento de bonos, intermediarios financieros y renta variable

La evolución de la situación macroeconómica en España continúa mostrando la dureza de la crisis del coronavirus. En la nota se considera que este riesgo es el más elevado dentro del conjunto de riesgos y fuentes de incertidumbre analizados en este informe. Así, el PIB registró una contracción sustancial en 2020 (del 11%), más intensa que en la zona euro (del 6,8%) y la tasa de paro aumentó hasta el 16,1% de la población activa (13,8% en 2019). Además, los últimos datos disponibles en el ámbito del sector público sugieren que el déficit podría haber superado el 10% del PIB en 2020 mientras que la deuda pública se habría situado por encima del 116% del PIB. Los indicadores del cuarto trimestre del año pasado apuntaban una cierta mejora de la actividad y del empleo, pero son previos al desarrollo de la tercera ola de contagios. Por tanto, las previsiones de recuperación, que sitúan el avance del PIB este año en un rango que oscila entre el 4,2% y el 8,6%, continúan estando sujetas a un grado elevado de incertidumbre.

La evolución de los mercados financieros nacionales desde la publicación de la última nota ha mostrado un cierto giro en el caso de la renta variable, en la que han predominado las revalorizaciones. El periodo alcista del tramo final de 2020 fue algo más intenso que en otras bolsas europeas, y estuvo asociado a diferentes noticias favorables, pero no impidió que el balance anual del Ibex 35 fuera de los más negativos en Europa. Como se ha indicado en otras ediciones de este informe, el índice español presenta una ponderación superior de los sectores más afectados por la crisis lo que, en parte, explica su comportamiento más débil. Con todo, en las sesiones más recientes se han producido aumentos en las cotizaciones de algunas compañías y sectores que han atenuado las fuertes pérdidas acumuladas desde marzo de 2020. Por su parte, en los mercados de renta fija se siguen observando los mismos patrones: rentabilidades y primas de riesgo muy reducidas, coherentes con la política monetaria actual y que incentivan estrategias inversoras de búsqueda de rentabilidad.

Los riesgos de carácter financiero más relevantes identificados en esta nota están relacionados con el riesgo de mercado en determinadas categorías de activos de renta fija, que podrían experimentar repuntes en sus primas de riesgo (y, por tanto, caídas en su precio) si se materializa algún desencadenante. Este riesgo es relevante para los emisores de estos activos y también para los inversores con exposición a ellos, que pueden verse afectados además por el riesgo de liquidez. En este contexto, una de las tareas más importantes de la CNMV consiste en la evaluación continua de la exposición de los fondos de inversión a activos potencialmente menos líquidos y de peor calidad crediticia.

Finalmente, los indicadores habituales de riesgo de crédito no apuntan a un deterioro significativo en este ámbito si bien es preciso ser cautos en esta valoración, puesto que estos indicadores no consideran la evolución de las empresas más pequeñas que, en general, se están viendo más afectadas por la crisis.

Finalmente la nota alude a diversas fuentes de riesgo que pueden acabar teniendo relevancia en términos de estabilidad financiera en el contexto actual. Entre ellas destacan aquellas relacionadas con el aumento de las actividades no presenciales y todo lo que ello conlleva en relación con el riesgo de ciberseguridad y de incremento de actividad por parte de inversores individuales, con las implicaciones del presente contexto de tipos de interés reducidos y con algunas de naturaleza política. También se alude a la evolución de las criptomonedas para señalar que su evolución no representa, por el momento, un riesgo relevante para la estabilidad financiera, pero que podría suscitar preocupaciones relacionadas con la protección del inversor por aspectos como su alto riesgo, su complejidad, su iliquidez y falta de transparencia o la ausencia de un marco regulatorio.

La Nota de Estabilidad Financiera presenta un amplio panel de indicadores, entre los que destacan el indicador de estrés de los mercados financieros españoles y los denominados mapas de color (también conocidos como mapas de calor). El primero proporciona una medida en tiempo real del riesgo sistémico en el sistema financiero español, que oscila entre 0 y 1 y se obtiene mediante agregación ponderada de los niveles de estrés estimados en los seis segmentos siguientes: renta variable, renta fija, intermediarios financieros, mercados monetarios, derivados y mercado de cambios Los mapas de color permiten visualizar la evolución de las categorías de riesgo.

Indicador de estrés de los mercados financieros españoles