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Barclays se da la última oportunidad para seguir en España haciendo ‘banca suiza’

     Hace director comercial al jefe de banca privada
     Carlos Hernanz 14/04/2014 elconfidencial.com
     Es la última bala en la recamara. Barclays sigue dando vueltas a su organigrama para dar con la tecla que le permita seguir operando en España de forma rentable. La semana pasada, la entidad británica nombró com nuevo Director Comercial para nuestro país (CCO – Chief Commercial Officer) al ejecutivo Agustín Folqué, con casi dos décadas de antigüedad en la entidad, que desde 2008 era el responsable de banca privada. Olvidado el modelo de banca comercial impulsado hace 40 años para implantarse en la Península, el camino a seguir para sobrevivir pasa por imitar a los gigantes suizos UBS o Credit Suisse.
     Hace dos semanas, la penúltima convocatoria de urgencia de Recursos Humanos con los representantes sindicales dio pie a la especie de que Barclays vendía su negocio en España. La incertidumbre es máxima desde hace meses, incluso años. Las pérdidas continuadas (1.400 millones provisionados) hacen temer que algún día llegará la fatal noticia. Hasta entonces, el tortuoso camino de la supervivencia se ha cobrado esfuerzos en forma de cierres de oficinas y despidos. Hasta los los consejeros delegados Jaime Echegoyen (comercial) o Pedro Fernández de Santaella (banca de negocios) también han caído.
     El nombramiento el pasado mes de enero del abogado Antonio Castro, anterior secretario del consejo, como primer ejecutivo de Barclays hace pensar que lo importante es transformar jurídicamente la entidad. Es decir, renunciar a la condición de sociedad anónima actual para pasar a ser una sucursal de la matriz británica. Para llevar a cabo ese cambio, Londres pretende deshacerse todavía de una parte sustancial de su negocio en nuestro país, cuyas principales magnitudes se resumen en un balance de 23.000 millones de euros en activos, una red de 271 oficinas y una plantilla de 2.800 empleados.
     Para transformarse en un banco premier, imitando el modelo desarrollado por UBS o Credit Suisse, o en cierta medida Citi, la entidad británica tenía claro que Echegoyen, experto en banca comercial, no era el hombre idóneo. En su lugar, Barclays nombró como jefe para España y Portugal al italiano Claudio Corradini, que viene de implementar un plan similar en su país de origen. Fue sólo cuestión de tiempo, tres meses, para que su llegada precipitara a comienzos de abril la salida de otro histórico como Fernández de Santaella y se extendiera la sospecha de que ha llegado para hacer el trabajo sucio de la liquidación.
     El plan de Castro y Corradini para transformar Barclays en una especie de banco suizo, aunque con aire british, pasa por dejar una red mínima, por debajo de 50 oficinas en toda España. Hasta ahora, el grueso del ajuste durante la crisis, tanto en plantilla (-33%) como en sucursales (-50%), se hizo mediante cierres y despidos a lo largo de los últimos tres años. Había abandonado las regiones más pobres del país y se había concentrado en los grandes núcleos urbanos. Sin embargo, ese camino es insuficiente si se quiere llegar a la meta de 2015 con todo hecho, así que la única vía es vender red/activos/plantilla en bloque.
     Como ha ocurrido en España, donde también se ha creado el cargo de CMO (Chief Marketing Officer), puesto para el que se ha designado a Cristina Lázaro, anterior responsable del reposicionamiento de marca en el segmento premier, la nueva dirección ha duplicado la misma estrategia para Portugal con los nombramientos de Alberto Ramos (CCO) y Vitor Pereira (CMO). La penúltima vuelta de tuerca tiene como objetivo acabar con la estructura de banca comercial construida durante las últimas dos décadas y centrar el negocio en clientes con posiciones de liquidez superiores a los 100.000 euros… hasta que llegue una oferta irresistible.

 


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