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Cinco razones por las que Banif Inmobiliario debería cubrir a sus partícipes

Cinco razones por las que Banif Inmobiliario debería cubrir a sus partícipes
23-02-2009 Expansión. Blog de Jorge Zuloaga

La congelación de los reembolsos del fondo Santander Banif Inmobiliario ha desatado un nuevo foco de iras entre los clientes de Santander. Los partícipes de este producto ya estudian medidas legales para recuperar su dinero antes de los dos años marcados por el banco. Se quejan de «información privilegiada», «medidas irregulares» por la tasación de extraordinaria anunciada en el pasado mes de diciembre, y en algunos casos hablan incluso de «corralito». Aquí van cinco razones por las que Santander debería cubrir las posiciones de los partícipes de su fondo inmobiliario:
Porque lo hizo con Lehman Brothers y Madoff. En ambos casos, Santander optó por cubrir las pérdidas de sus inversores afectados. En el primer caso con una emisión de bonos de su filial británica Abbey y las famosas acciones preferentes, con las que previamente convino compensar a sus clientes pillados por el estafador norteamericano. No son grandes soluciones para sus inversores, pero con estas medidas Santander ha recuperado parte de la credibilidad perdida y se ha asegurado la permanencia de muchos clientes en el banco.
Porque en el caso del fondo Santander Banif Inmobiliario, la entidad dejaría mucho mejor sabor de boca a sus clientes que con Madoff y Lehman. No hay duda de que la entidad tiene gran parte de razón. Los fondos inmobiliarios no tienen nada que ver con la venta de productos estructurados ligados a Lehman Brothers ni con que su filial de hedge fund delegase su gestión al mayor estafador financiero de la historia. Aquí se han vendido fondos que han ido muy bien durante el boom inmobiliario, pero que ante la crisis económica y de liquidez han demostrado tener problemas en su propia raíz. En este caso sería más culpable la CNMV que ninguna de las gestoras que distribuyó productos inmobiliarios en España.
Porque lo ha hecho su competidor más directo, BBVA. Santander no tiene forma de justificar que no vaya a proporcionar liquidez a sus inversores cuando ya lo ha hecho la entidad presidida por FG (también va camino de cubrir las salidas Banco Sabadell). BBVA se ha anticipado a su rival en este terreno. Primero, subiendo la inversión mínima en inmobiliarios en 2007, para que no entrasen pequeños inversores en unos productos que, como se ha demostrado, no eran aptos para ellos. Segundo, anunciando que dejaría salir a sus partícipes sin pagar comisión de reembolso antes de que estallase la crisis de los inmobiliarios en España. Y tercero, cubriendo las salidas de estos ahorradores con inversiones propias para no dejarles atrapados como ha hecho Santander. En un momento en el que la gestora de BBVA ha superado a la de Santander en patrimonio por primera vez desde la época de Argentaria, a la entidad de Emilio Botín no le conviene dar esta mala imagen.
Porque no le supondrían grandes pérdidas. Todo lo que Santander tendría que hacer es meter su propio dinero que iría recuperando progresivamente durante los próximos dos años, como declaró a la CNMV. La única pérdida para el banco sería la derivada de la caída del precio de los inmuebles. Si BBVA invirtió 1.600 millones que recuperará dentro de dos años o se plantea Banco Sabadell hacerlo con más de 1.000 millones, ¿por qué no va a poder Santander cubrir entre 2.600 y 3.200 millones? Además, no sería poner dinero en saco roto como en el caso de Madoff o Lehman, sino en inmuebles de reconocido valor.
Porque evitaría un daño reputacional. A pesar de ser el último, este punto debería ser el más importante para Santander, como lo ha demostrado durante los últimos meses cubriendo pérdidas con tal de no verse salpicado por la estafa de Madoff y la quiebra de Lehman. En un momento como el actual de la banca, la imagen es más importante que nunca, ya que los clientes se aferrarán a las entidades que más confianza les transmitan. Por ello, Santander no puede permitirse más deslices.
Dicho esto, vaya por delante que Santander puede aferrarse a que todo lo que ha hecho es bajo la legalidad española y con el amparo de la CNMV. Veremos si, a pesar de ello, decide cambiar de estrategia y resarcir a sus clientes. Tiempo al tiempo.