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El coste de la vida sube en 2009 más que el IPC pese a la fuerte recesión

28-12-2008 , E.S.Mazo Expansión
El IPC, con permiso de la deflación, escalará un 2%, según la previsión del Gobierno. Pero los servicios básicos, sobre todo los relacionados con los transportes, crecen a tasas muy superiores.
Los precios no ayudarán al bolsillo a superar la peor recesión de la historia reciente de la economía española. Si los augurios de los organismos internacionales se cumplen, las caídas del PIB cercanas al 2% se sumarán a una subida de la vida diaria de los españoles por encima de la inflación, que no deja buenas noticias para el bolsillo.

La mayoría de los bienes y servicios que de forma cotidiana consumen los contribuyentes se encarecerán por encima del IPC previsto en 2009 (el 2%). Eso, además, con permiso de la deflación, que amenaza con arrojar el próximo año un círculo vicioso que termine por desplomar el consumo de los españoles, quienes, independientemente de la evolución del IPC, deberán vaciar más la cartera para afrontar las subidas de tarifas e impuestos regulados de forma independiente.

Los mayores incrementos vendrán de la mano de los ayuntamientos, que agotarán su capacidad fiscal para dar un balón de oxígeno a sus arcas, que palpan las telarañas. Pero las nuevas tasas, embargos de cuentas y devoluciones de la renta o las multas cuantiosas ya conocidas -ver EXPANSIÓN del 21 de octubre-, van acompañadas de otros aumentos de los pagos rutinarios. Es el caso, por ejemplo, de todos los servicios relacionados con el petróleo.

El crudo Brent -de referencia en Europa- empezó 2008 en 97,84 dólares por barril, y lo terminará en cerca de 40. Sin embargo, por el camino, ha registrado máximos históricos de más de 147 dólares, subida que las empresas quieren amortizar.

La última en sumarse a los incrementos ha sido Renfe, que subirá todos sus precios el próximo año más que en 2008. Así, se eleva un 6,28% el precio de los billetes de Cercanías. El aumento será del 4% (el doble de la previsión de IPC) en el caso de los trenes del AVE y Larga Distancia. No acaban ahí las subidas: el billete de los trenes de Media Distancia escalará un 5%.

Trasladarse por autobús no será más barato. Por ejemplo, en Madrid, el billete sencillo sube un 10% -diez céntimos-, para pasar a 1,10 euros. Los abonos mensuales para las economías más débiles, como las de jóvenes y estudiantes, se encarecen un 6%. Estas subidas se repiten en varias provincias de España, en un escenario en el que la organización de consumidores Facua critica las “excesivas” subidas en las tarifas de taxi, que llegan hasta el 15% en un año, según sus cálculos.

Suma y sigue. Pese a la bajada del carburante, viajar en coche -y con cuidado siempre porque también se dispara en algunas ciudades el servicio de grua- no siempre será más barato. El peaje de las autopistas subirá una media del 4,46% a partir del 1 de enero, con lo que se anotan el mayor incremento medio desde que en 2002 entró en vigor la fórmula por la que estas tasas se actualizan automáticamente todos los años.

Junto al transporte, también subirá -en el entorno del 5%- por encima de la inflación prevista el precio del agua, que debe ir elevando su precio progresivamente para cumplir con las directivas europeas a partir de 2010.
También se elevan más que el IPC las tarifas del teléfono. Sube un 4,6%, hasta 7,24 céntimos, el establecimiento de llamadas metropolitanas. Y el minuto se encarece un 4,54%, hasta 7,19 céntimos. Actividades cotidianas como encender la luz tampoco salen baratas, pues el recibo de electricidad costará un 3,8% más si eléctricas aceptan la propuesta del Gobierno.
La buena noticia viene del gas, el único servicio que se contagia del fantasma de la deflación y ve bajar sus precios cerca de un 3,6%.

Y además… sin alivios fiscales para el bolsillo
La subida de los precios del nivel de vida supondrá un nuevo apretón para el bolsillo. La escalada, que coincidirá con una fuerte recesión del PIB, no irá acompañada de rebajas de impuestos, una vez que el Ejecutivo ha reconocido que se ha quedado sin margen fiscal. Aún peor: lejos de descender, los tributos suben.

La decisión de no actualizar el IRPF con la inflación supondrá una subida total de 2.500 millones, según concluye el estudio realizado por José Félix Sanz, profesor de la Universidad Complutense de Madrid y miembro del Foro Independiente de Analistas Fiscales, en los cálculos que se desprenden de los sistemas de microsimulación que él mismo implantó en el Instituto de Estudios Fiscales (integrado en el Ministerio de Hacienda) durante su etapa como subdirector de ese organismo.


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