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Hoy sería «más difícil» inscribir una obra nueva, dice la Audiencia

La sentencia que condena otra vez a Pallí admite que el registrador de la propiedad no exigía un documento esencial pero lo disculpa porque, dice, ocurrió hace años
T. Ramos / Cádiz 25.07.2009 – Diario de Jerez
Carteles en la zona de Chiclana en la que están ubicadas las fincas sobre las que certificó el arquitecto.
La Audiencia Provincial de Cádiz ha condenado por segunda vez al arquitecto Joaquín Pallí (también a un año de prisión) por falsificar un certificado de antigͼedad de una casa de Chiclana y lograr así su legalización pero la sentencia aporta un dato crucial para entender cómo fue posible que durante años pudiesen ser inscritas en el Registro de la Propiedad tantas edificaciones cuya construcción incumplía las normas urbanísticas municipales en Chiclana y El Puerto. La resolución explica que había y hay un filtro que no fue utilizado: los registradores de la propiedad, anota el tribual, inscribían las viviendas con la aportación de un certificado de antigͼedad de la construcción (que indicaba que tenía más de cuatro años y había prescrito la irregularidad urbanística) pero el caso es que también tenían que haber exigido una declaración de innecesariedad de licencia municipal. Y no lo hacían.

La exigencia de ese documento para inscribir las viviendas con antigͼedad superior a cuatro años hubiese imposibilitado el engaño, tal como está sucediendo en algunos casos, señala la sentencia, que menciona algunos casos. Así, indica cómo la Dirección General de Registros y Notariado rechaza recursos contra la negativa a practicar inscripción de segregación y declaración de obra nueva sobre una finca, declarada nula, al entender que en Andalucía las normas urbanísticas exigen licencia municipal o declaración de innecesariedad.

El tribunal indica en la sentencia que «no alberga duda alguna» de que «al día de hoy» sería «más difícil» que una edificación ilegal como la de los hechos juzgados «fuese objeto de escritura pública y menos aún de una inscripción mediante calificación positiva por parte del Registro de la Propiedad». Pero, agrega, tampoco puede pasar por alto que los hechos juzgados sucedieron en 2003 y 2004. Lo que es «indiscutible», argumenta la sentencia al inclinarse por la condena, es que la inscripción se hizo, lo que otorga trascendencia al certificado de antigͼedad falsificado que firmó el arquitecto procesado.

El tribunal responde así al abogado de Joaquín Pallí, quien alegó en el juicio que el certificado de antigͼedad firmado por el arquitecto no tenía tanta trascendencia como le daba la Fiscalía, ya que no servía por sí solo para inscribir la edificación en el Registro de la Propiedad: debía ir acompañado por una declaración de innecesariedad de licencia municipal.


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