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Mayo registra un importante aumento del número de personas afiliadas a la Seguridad Social y un descenso del paro y de trabajadores en ERTE

Mayo registra un importante aumento del número de personas afiliadas a la Seguridad Social y un descenso del paro y de trabajadores en ERTE

Los indicadores laborales muestran una fuerte mejora en mayo, reflejo de la progresiva normalización de la actividad económica, una vez finalizado el estado de alarma el pasado 9 de mayo. Para la secretaria de Empleo de CCOO, Lola Santillana, es una buena noticia que la afiliación a la Seguridad Social se sitúe por encima de los niveles previos a la pandemia, que el 85% de las personas afectadas por ERTE estén trabajando, y que el paro haya bajado un 3,3%. “Ahora toca mejorar la calidad de ese empleo”, subrayó, al tiempo que recordó que las cifras del paro continúan siendo muy altas y que es necesario poner en marcha los planes de recuperación.

02/06/2021.

Los indicadores laborales muestran una fuerte mejora en mayo – la afiliación a la Seguridad Social aumenta en 212.000 personas y se sitúa por encima de los niveles previos a la pandemia, mientras el paro registrado baja en 129.378 personas (-3,3%), reflejo de la progresiva normalización de la situación al aumentar la cobertura de la vacunación, reducirse la incidencia de la pandemia y avanzar en la normalización de la actividad económica, una vez finalizado el estado de alarma el pasado 9 de mayo. Apenas permanece en ERTE un 15% de la población máxima que llegó a estar en esta situación.

La afiliación a la Seguridad Social aumenta en 212.000 personas y se sitúa por encima de los niveles previos a la pandemia – La población afiliada a la Seguridad Social alcanzó en mayo una media mensual de 19.267.221 personas -, con lo que en poco más de un año se han recuperado los 800 mil empleos perdidos, teniendo en cuenta además que los ERTE han sostenido millones de empleos en este periodo.

La evolución interanual sigue marcada por el impacto de la pandemia. Al realizarse la comparación con un mes (mayo 2020) en el que ya se había producido en los meses previos el ajuste (caída) de la población afiliada provocado por la pandemia y la interrupción de la actividad, la variación interanual refleja un fuerte aumento de la afiliación a la Seguridad Social (711.092 personas afiliadas más, +3,8%). Si la comparación se realiza con la situación previa a la pandemia (febrero 2020) se registra ya un aumento neto de 17 mil afiliados/as a la Seguridad Social.

El mecanismo de los expedientes de regulación temporal de empleo (ERTE) y la prohibición de despidos por causa del COVID-19 puestos en marcha a finales de marzo de 2020 lograron frenar la sangría de destrucción de empleo. La cifra actual de trabajadores en ERTE el 31 de mayo se sitúa en 542.142 personas, 96.141 menos que al final de abril de 2021 y conviene recordar que llegaron a ser 3,6 millones en abril de 2020. Con el avance de la vacunación, la contención de la pandemia y la progresiva normalización de la actividad, en los últimos tres meses se ha reactivado la reincorporación a la actividad de las y los trabajadores incluidos en ERTE. Apenas permanece en ERTE un 15% de la población máxima que llegó a estar en esta situación en la primera ola, la inmensa mayoría ya se ha reincorporado, habiendo salvado de momento 3 millones de empleos asalariados y miles de empresas.

El paro registrado baja en 129.378 personas en mayo (-3,3%), el mayor descenso de un mes de mayo de la serie histórica. El paro se sitúa en 3.781.250 personas, lo que supone ya un descenso interanual de 76.526 personas (-2,0%). Si la comparación se realiza con la situación previa a la pandemia (febrero de 2020) el aumento acumulado del paro todavía se sitúa en 535 mil personas. En términos desestacionalizados el paro registrado baja en 29.428 personas, lo que confirma el buen dato. Los efectos prolongados de la pandemia han disparado unas cifras de desempleo ya elevadas, que todavía no se habían recuperado de la anterior recesión de 2010 provocada por el estallido de la burbuja inmobiliaria.

La bajada mensual del paro es generalizada, pero se concentra en los servicios (-93.327, -3,4%), seguidos a gran distancia por industria (-9.403, -3,1%), agricultura (-9.155, -4,8%), construcción (-8.149, -2,7%) y el colectivo sin empleo anterior (-9.344, -2,6%).

La bajada mensual del paro es más intensa entre los hombres (-67.724, -4,1%) que entre las mujeres (-61.654, -2,7%). En términos interanuales el paro cae entre los hombres (-86.319) y aumenta entre las mujeres (9.793), consolidando la feminización del desempleo, donde el 58% son mujeres. El paro baja en abril entre la población de 25 y más años (-96.388) y también entre la población de menos de 25 años (-32.990).

La precariedad sigue siendo la norma en la contratación también durante la pandemia, dominada por las modalidades temporales. El número de contratos registrados en mayo ha sido de 1,55 millones, con una subida del 82% respecto al mismo mes del año 2020, entonces lastrado por el impacto de la pandemia. En mayo de 2021 se mantiene el mayor avance de la contratación indefinida, sostenido por el incremento de los contratos iniciales y las conversiones, pero solo el 10% de todos los contratos firmados han sido indefinidos y de ellos, cuatro de cada diez a jornada parcial o fijos discontinuos. En el conjunto de 2020 solo el 9,7 por cien de los contratos firmados fueron indefinidos y de ellos, 4 de cada 10 han sido a tiempo parcial o fijos discontinuos.

Sin las medidas extraordinarias adoptadas por el Gobierno y acordadas con los agentes sociales desde el inicio de la pandemia el daño en el tejido productivo y la destrucción de empleo habrían sido muy superiores, en un mercado de trabajo que ya arrastraba profundos desequilibrios agravados durante la anterior recesión (paro, precariedad, brechas de género, desequilibrio relaciones laborales). El mecanismo de los ERTE y los fondos públicos que los han sostenido han contribuido a salvar por el momento 3 millones de empleos y a miles de empresas desde el inicio de la pandemia. La población asalariada afectada por un ERTE se sitúa en 542.000 personas, el menor dato a final de mes desde el inicio de la pandemia.

Frente al modelo de inestabilidad laboral anterior y un ajuste del mercado de trabajo centrado en los despidos y en el abuso de la contratación temporal, la respuesta durante la pandemia ha tratado de minimizar ese ajuste externo basado en expulsar del mercado laboral a los más precarios y sostener con fondos públicos el máximo posible de empleo y tejido productivo a través del recurso masivo a los ERTE. Esto ha permitido que en medio de una profunda recesión económica provocada por la pandemia, la caída del empleo haya sido limitada y en todo caso mucho menor que la registrada por el PIB. Ahora en la recuperación, el mercado de trabajo debe superar la inestabilidad, precariedad y excesivo ajuste exterior, seguir desarrollando mecanismos como los ERTE y apostar por la menor precariedad laboral y contractual, suprimiendo modalidades como el contrato de obra o servicio, que se han extendido a todos los sectores de actividad.

Los Presupuestos Generales del Estado para 2021 en clave expansiva y el aporte de los fondos europeos de reconstrucción deben ser la base para proteger a la población y recuperar la actividad productiva asentada en unos principios más sostenibles, justos y orientados a las necesidades de la sociedad a partir del establecimiento de unos objetivos claros de país que orienten la inversión.


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