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Pragmatismo

El Periódico – 27.10.09
Término en desuso para unos, desvirtuado para ideólogos y abominado por quien se beneficia del gasto público. Ser eficiente y responsable es creer en la razón -hasta donde llega-, en los derechos del individuo, la libertad de palabra, de asociación y de opinión, en la libertad de grupos y naciones, en más igualdad social y económica y, sobre todo, en el imperio de la ley y la justicia. Etiquetarse o ser etiquetado de pragmático otorga cierto pedigrí en el espectro político. Muchos se apuntan a ello, pero pocos son coherentes en la práctica.
El fin justifica los medios, pero sólo cuando son apropiados y se valen del aprendizaje del pasado. Cualquier causa promovida por medios malos corre peligro de caer en lo opuesto. Si el resultado que llegue a obtenerse pueden ser pérdidas irreparables mayores que cualquier ganancia posible, de poco sirve que el fin sea bueno porque no se logrará.
A. Herzen decía al anarquista Bakunin en 1869 “ordenar al intelecto detenerse porque sus frutos podían ser mal empleados por el enemigo, detener la ciencia, las invenciones y el progreso de la razón hasta que los hombres se purifiquen mediante el fuego de una revolución total -hasta que ”˜seamos libres”™- no es otra cosa que una mentira autodestructora” … “a la mayoría le falta comprensión y la minoría la emplea mal…Las grandes revoluciones no se obtienen desatando las bajas pasiones”. Añádase que éstas son difíciles de dominar y que poco resuelven.
Aunque la minoría dirigente considere que todo lo sensato ya ha sido pensado, merece la pena pensarlo de nuevo a la luz de nuevos datos y circunstancias. En un contexto de crisis, con recursos escasos y tiempo en contra, los esfuerzos se deben centrar en lo que no va y en reforzar aquello que funciona.
Está bien ser idealista, optimista y abanderado de causas nobles. Serlo de manera coherente requiere ser práctico, eficiente y eficaz en la gestión, creíble y previsible. El buen capitán sabe que cuando la tempestad arrecia con fuerza lo prioritario es salvar la tripulación, la nave y llegar a puerto, con independencia de que éste no sea el previsto o soñado.

Utopías, las justas, que más vale poco de bueno que mucho de malo.
Mercedes Pizarro Santos Directora de Economía de Foment del Treball Nacional


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