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Recuperación con incertidumbre: se retrae la inversión y se aplaza el consumo

Recuperación con incertidumbre: se retrae la inversión y se aplaza el consumo

En términos de horas trabajadas en España la contracción del empleo respecto al 3er trimestre del año anterior fue del 6,2%, lo que representa la pérdida de 1.012.000 puestos de trabajo a tiempo completo

9 de diciembre de 2020

Foment del treball

◾Es fundamental proporcionar ayudas a las empresas para subsistir y evitar que los riesgos de insolvencia se materialicen.

◾La gestión de las ayudas por parte de los Gobiernos está siendo un elemento clave para que la evolución de la economía no sea tan dependiente de la evolución de la pandemia, y para propiciar una recuperación sólida.

◾El FMI prevé un incremento de la incidencia de la pobreza extrema por primera vez en dos décadas, así como un aumento de la desigualdad en la medida que la pandemia ha afectado de forma desproporcionada a mujeres y trabajadores de la economía sumergida y con menores niveles de formación.

◾El ahorro fiscal de hoy puede constituir un déficit mayor mañana, de ahí que deberá valorarse que una falta de ayudas adecuadas puede no mejorar el déficit, sino agravarlo.

◾La inversión pública debe ser transformadora y generadora de mejoras de productividad, que ayudarán a largo plazo a la economía ante los retos medioambientales, sociales y de competitividad.

◾En el 3er trimestre, la producción industrial en Catalunya mejoró un 0,8%, frente al -0,6% del conjunto de España.

◾La OCDE proyecta una evolución del PIB para España que implica un crecimiento de 5% en 2021 y de 4% en 2022.

Informe de coyuntura económica

El contexto económico es de recuperación. Muchos indicadores se encuentran aún en terreno negativo, pero lejos de los mínimos observados antes del verano. Otros registran una fuerte variación positiva mensual, aunque por debajo de los registros del año pasado. El hecho de que la evolución de la COVID-19 determine de manera tan directa la evolución de la economía provoca un clima de incertidumbre muy elevada, con consecuencias negativas en la toma de decisiones de empresas y consumidores. Se retrae la inversión y se posponen decisiones de consumo, en el mejor de los casos, además de paralizar actividades por razones de salud pública.

En una primera instancia, la gestión económica de la pandemia requería de medidas urgentes para facilitar el acceso a liquidez por parte de los agentes económicos, pero en la segunda ola, es fundamental proporcionar ayudas a las empresas para subsistir y evitar que los riesgos de insolvencia se materialicen. Porque de lo contrario, habrá una fuerte destrucción de ocupación, y de carácter permanente. Ante la persistencia de la pandemia las medidas de liquidez resultan manifiestamente insuficientes. Así lo expresa el Informe de Coyuntura trimestral presentado en Foment por el presidente de la Comisión de Economía y Fiscalidad, Valentí Pich, y por el secretario general adjunto, Salvador Guillermo.

En este sentido, todos los organismos internacionales están ya poniendo el foco en los planes de estímulos de medidas económicas de urgencia diseñados por los distintos países. El mensaje es claro, una mala y defectuosa gestión de las ayudas puede tener efectos perniciosos sobre la economía -de modo que muchas empresas no logren sobrevivir-, y también los instrumentos que se utilicen. Por ello, el timing de las ayudas, tanto para incorporarlas como para retirarlas, resulta un elemento diferenciador entre países, porque los que mejor gestionen ( las ayudas) exhibirán una mejor evolución en los indicadores de actividad y, en muchos casos, acelerándose a los niveles previos a la crisis.

En definitiva, la gestión de las ayudas por parte de los Gobiernos está siendo un elemento clave para que la evolución de la economía no sea tan dependiente de la evolución de la pandemia, y para propiciar una recuperación sólida. Ello no obsta a que una gestión eficiente de la pandemia resulte muy relevante.

Coyuntura para España y Cataluña

Teniendo en cuenta el contexto económico actual y el elevado nivel de incertidumbre respecto al desarrollo de la pandemia y su afectación en la economía, cabe destacar, algunos elementos en relación a los indicadores de coyuntura para España y Cataluña:
◾El indicador de confianza del consumidor del CIS para España, ha vuelto a bajar por cuarto mes consecutivo, alcanzando los 48,5 puntos, por debajo del nivel del mes de abril que fue el más bajo de la serie. En octubre, el indicador de situación actual se encuentra en los 28,2 puntos y el de expectativas en los 68,8. En el corto plazo, los consumidores muestran un nivel muy bajo de confianza con la situación actual, toda vez, que más positivo frente a las expectativas.
◾La financiación aumenta en el caso de las empresas (5,0%), mientras que en familias disminuye (-0,4%), aunque lo hace por la menor financiación a la vivienda (-1,3%), ya que el crédito al consumo sube (2,3%).
◾El déficit consolidado (sin CCLL) ascendió al –6,8% del PIB, lo que implica un aumento muy considerable frente al -1,6% respecto a igual período de 2019. El incremento del déficit fiscal se debe a una reducción de los ingresos de 5,3%, junto con una expansión del gasto de 10,9%. Cataluña registró una capacidad de financiación 848 millones de euros, frente al déficit de 401 millones de igual período del año anterior. La mejora del déficit de Cataluña se explica porque los recursos (11,7%) crecieron a un ritmo mayor que los gastos (6,3%).
◾El reflejo de la COVID-19 en la balanza exterior se observa en la caída del saldo positivo de la cuenta de turismo que pasó a ser de 400 millones de euros, frente a los 4.600 millones del mismo mes del año anterior.

En relación a la ocupación, en términos de horas trabajadas, se observó un incremento de 24,7% respecto al trimestre anterior y, en tasa interanual, la contracción fue de 6,2%, lo que representa en términos de puestos de trabajo equivalentes a tiempo completo, un descenso de 1.012.000 puestos de trabajo.

Desde la perspectiva de la demanda, la aportación de la demanda nacional a la variación del PIB fue de -7,8 puntos y, por otro lado, la demanda externa contribuyó con -0,9 puntos.

En cuanto a esta última, se redujeron tanto las exportaciones de bienes (-4,6%) como de servicios (-42,8%), y dentro de éstas, el gasto de no residentes en el territorio económico se mantuvo con variaciones negativas (-74,3%).

Hay que destacar además, en relación a la demanda interna, que a pesar de la fuerte recuperación, aún persiste la caída del consumo privado y de la inversión: -6,8% y -11,9%, respectivamente.

Por el lado de la oferta, se vuelven a registrar caídas interanuales en la industria, construcción y servicios, aunque más moderadas que las del segundo trimestre.

En Cataluña, destaca la fuerte caída de todos los sectores de actividad. Aunque cabe destacar, que las ramas con mayor peso en la economía catalana, como alimentación, química o productos farmacéuticos, han recuperado prácticamente el nivel de producción previo a la crisis.

El índice general de cifra de negocios de las actividades de servicios en España, corregido de efectos estacionales y de calendario, cayó un 13,8% anual en el mes de septiembre, cifra muy similar a la de los meses de julio y agosto, aunque representa un repunte en relación al pico del mes de abril cuando la contracción alcanzó un 41,5%. Destaca la fuerte reducción de este indicador en la hostelería (-48,4%). Por su parte, el índice general de volumen de negocio del sector servicios en Cataluña cayó un 5,5%, similar a la media del conjunto de España (-5,3%).

Por otra parte, en septiembre, la cifra de negocios de la industria se contrajo un 6,1% anual en la serie corregida para España, lo que implica una recuperación respecto a los meses previos aunque por debajo de los niveles del año pasado. En este sentido, cabe mencionar, que la evolución de la cifra de negocios de la industria presenta una recuperación más firme que la de servicios, la cual se ha mantenido estable en los últimos meses. En Cataluña, el índice general de cifra de negocios bajó un 5,5% (media del conjunto de España: -3,3%).

El índice de producción industrial (corregido de efectos estacionales y de calendario) registró un descenso de 3,4% anual para el conjunto de España en septiembre, lo que implica una mejora en comparación con las caídas del segundo trimestre. En Cataluña, el índice general aumentó un 0,8% (media del conjunto de España: -0,6%).

En relación al comercio, las ventas minoristas (índice general corregido de efectos estacionales y de calendario), se redujeron un 2,7% anual en octubre, en España, aunque respecto al mes anterior aumentaron ligeramente, un 0,2%. El comercio online presenta un incremento anual del 43,3% y una variación positiva de 7,1% respecto a septiembre. En Cataluña, las ventas al por menor (índice general) bajaron un 3,5% en términos anuales (España: -2,4%).

En cuanto a la actividad turística, en el acumulado al mes de octubre, llegaron a España unos 17,9 millones de visitantes, es decir, un 86,6% menos que en igual período del año anterior. Cataluña –con 3,7 millones de visitantes, representando el 21% del total– registró una disminución de 78,5% anual.

El FMI destaca la fortaleza del sistema financiero español, que ha contribuido a mitigar el impacto de la crisis, pero pone de relieve que la pandemia ha agravado las ya altas disparidades socioeconómicas en España.

Asimismo la OCDE proyecta una evolución del PIB para España que implica un crecimiento de 5% en 2021 y de 4% en 2022. El organismo señala que las restricciones localizadas para hacer frente al virus y sus efectos en sectores como el turismo mermarán la recuperación en España en tanto no se disponga de una vacuna efectiva. Recomienda, además, mantener un enfoque flexible en relación a las medidas para ayudar a las empresas y trabajadores en el transcurso de la pandemia, enfocando las ayudas fiscales a quienes más lo necesiten.

La relevancia del timing para las ayudas económicas

Es imperativo compensar adecuadamente las necesidades a corto plazo para mantener el apoyo al tejido productivo y familias, a la vez que se gestionan los riesgos a medio plazo de la duración de ciertas ayudas.

En este sentido, desde Foment, consideramos que el quid de la gestión de las políticas económicas de urgencia ante la pandemia, radica en el ritmo de implementación de las ayudas. Tanto en su introducción oportuna, para ayudar a las empresas a atravesar problemas de liquidez o de solvencia a causa de las restricciones sanitarias, como en su correcta retirada, cuyo ritmo deberá adecuarse a la evolución de la situación coyuntural. Las ayudas e incentivos no deben eliminarse muy rápido ni mantenerse indefinidamente. El diseño del paquete de medias es muy importante, y habrá que tener en cuenta que el ahorro fiscal de hoy puede constituir un déficit mayor mañana, de ahí que deberá valorarse que una falta de ayudas adecuadas puede no mejorar el déficit, sino agravarlo. Por ello hay que alejarse, en esta intensa y rápida crisis de viosiones miopes.

Deberá graduarse de nuevo un conjunto de medidas adicionales, como las tomadas por otros países, tanto en el primer confinamiento como actualmente frente a las fuertes restricciones de actividad por motivos de salud pública, que se señala ampliamente en el Informe de Coyuntura en el que se encuentra este focus.

La importancia de la inversión pública

El FMI advierte que nada puede guiar mejor tanto la estrategia de recuperación y la de futuro como la inversión pública. Especialmente pensando en la inversión pública en infraestructuras dado su efecto multiplicador y su capacidad de reducir las desigualdades a partir de transformaciones estructurales.

En sólo una década el nivel de inversión pública se ha reducido a más de la mitad. Evidentemente, este descenso se debe al impacto de la Gran Recesión de 2008 en las finanzas públicas, pero desde entonces, apenas se ha recuperado unas décimas.

Todo ello precisa todo esto precisa de una alta eficiencia y una buena calidad institucional que permita identificar qué sectores se tienen que priorizar y garantice una buena gestión de los proyectos y su eficacia. No todo vale, por lo que la inversión pública aunque se vea desde una perspectiva keynesiana, también debe ser transformadora y generadora de mejoras de productividad, que ayudarán a largo plazo a la economía ante los restos medioambientales, sociales y de competitividad.


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