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Réplica enviada al periódico El Economista

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Estimado señor director:
Le ruego que de publicidad al artículo que acompaño, pues considero que el publicado por don Javier Martínez del Moral titulado: “Acceso online a los Registros: es la hora de del Ministro de Justicia”, tergiversa mis palabras y es profundamente demagógico y parcial.
Atentamente.

José Félix Merino Escartín, registrador de la propiedad de La Orotava y coordinador de la web www.notariosyregistradores.com.

Acceso notarial al contenido de los libros del Registro

Sirvan estas líneas de respuesta al artículo publicado por el notario de Santa Cruz de Tenerife don Javier Martínez del Moral titulado: “Acceso online a los Registros: es la hora de del Ministro de Justicia”.

En él se me alude y se cita de manera, en mi opinión, intencionadamente sesgada, las reflexiones que publiqué en la web que coordino dirigida a notarías, registros y sociedades. Puede verse un enlace a las reflexiones completas pulsando aquí, habiéndose publicado otras 16 opiniones que denotan lo complejo del problema y la diversidad de criterios sobre el modo de afrontarlo y sus consecuencias.

Pero también se citan mis palabras tergiversándolas, porque, donde digo, como argumento de acompañamiento, refiriéndome a los apuntes a lápiz que a veces aparecen en los libros,.”que pueden no ser comprendidos o malinterpretados por las personas que no trabajan en él, por profunda formación jurídica que tengan.”, el autor lo sustituye por un “según el registrador, sólo pueden entender los empleados”.

Por otra parte lanza graves acusaciones sin demostración alguna acerca del pésimo estado de los libros registrales, de que el proceso que se lleva a cabo para escanear y mantener al día cuatrocientos millones de folios es lamentable (contradiciéndose, manifiesta también que nada se sabe del plan de digitalización); supuestos daños como consecuencia de un supuesto incumplimiento de la ley; intenciones meramente crematísticas; usurpación de competencias, etc.

Creo que el escrito es profundamente demagógico y parcial:

– Mezcla, como si fuera lo mismo, el acceso a los libros del Registro (en titulares) o a su contenido (en el texto).

– No alude a los problemas que puedan derivarse de la legislación de protección de datos;

– No recoge la otra cara económica de la moneda: las consecuencias para el consumidor de los cobros por algunas oficinas notariales de las solicitudes de información al Registro por cantidades que a veces superan lo que cobran los Registradores (9 euros) por mantener un servicio de información continuada que no vive del aire;

El exceso de folios utilizados para incluir largas repeticiones de textos legales o indicaciones de lo que el registrador tiene que hacer (y que ha de pagar el consumidor que dice defender);

– Lo ilógico desde un punto de vista funcional que puede suponer el imponer que al Notario, con su firma electrónica profesional, sea el único que pueda ver el contenido del registro lo que puede avocarle a la disyuntiva de tener que optar entre ceder su firma, con todo lo que ello implica, o colapsar la notaría en el momento de cerrar la operación.

– Tampoco analiza fórmulas alternativas barajadas, muchas de ellas propuestas por sus propios compañeros, que ven el sinsentido de imponer al notario tan tremenda carga y posible responsabilidad civil, sobre todo cuando el trabajo de desbrozar la información ya está hecho y se va a desperdiciar. Porque si no es así y sigue pidiendo la nota simple para orientarse, ¿dónde está el ahorro? Entre estas fórmulas cabe citar: un puntual cierre registral, acceso on line al Libro Diario o formación de un repositorio actualizado de notas simples.

– Y no valora si esos perjuicios para el ciudadano podrían tal vez derivarse de fallos humanos muy puntuales del actual sistema -que tanto pueden haberse producido dentro de la oficina registral como notarial- más que del sistema en sí y, si la reforma preconizada los evitaría o si, por el contrario, podría aumentar las disfunciones.

No nos podemos cegar por señuelos de progreso y considerar sin más que todo lo telemático o toda sustitución de la intervención humana es más eficiente. Baste con pensar en los sistemas automatizados de “desatención al ciudadano” de las grandes compañías.


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1 comentario sobre “Réplica enviada al periódico El Economista”

  1. Trajano Tamayo dijo:

    Es la hora del Ministro de Justicia.
    Es la hora de que no se cobre más por pedir una nota simple informativa que por la propia información.
    Es la hora de que a las escrituras no se les añadan toda serie de contenidos – ya sean documentos ya comentarios sin sentido – para incrementar el coste por folios.
    Es la hora de desenmascar a personajes de doble moral que utilizan una asociación de defensa de usuarios de los registros para actuar en provecho propio.
    Es la hora de que los auténticos notarios dejen de estar contaminados por estos peculiares compañeros.
    Es la hora de que se revise el arancel notarial para evitar estos abusos que han convertido el foliado en una fuente inagotable de ingresos.

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