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Resolución de 4 de julio de 1930

Declara: Que no procede que se saque por los Secretarios judiciales testimonio de los asientos existentes en el Registro mercantil, salvo »que civil o criminalmente se ventile la nulidad o falsedad de los mismos o de las certificaciones, conforme a la Real orden de 6 de Enero de 1883.

Vista la instancia elevada por el Registrador de la Propiedad y Mercantil de Pontevedra, con fecha 23 de Mayo último, en la que manifiesta: «Que en el día de hoy se presentó en esta oficina del Registro Mercantil el Secretario-habilitado del Juzgado de primera instancia del partido, D. Mariano Gómez, acompañado del Abogado D. José Cividanes y de los Procuradores D. Alejandro Martín Vaqueriza y D, Timoteo Gay Fernández, con el objeto de practicar una compulsa acordada como prueba documental en un incidente sustanciado en el Juzgado de Vigo, respecto a las inscripciones existentes en este Registro de la hoja número 76 que se refiere a (a Sociedad «Hijos de J. Barreras». Por no versar el incidente -expresado sobre validez o nulidad de dichos asientos, ni de documentos relacionados con los mismos, el infrascrito advirtió, tanto al Secretario-habilitado del Juzgado, que obraba en virtud de exhorto del de Vigo, como a los repetidos Abogado y Procuradores, que conforme a la Real orden de 6 de Enero de 1883, disposiciones de los Reglamentos Hipotecarios y del Registro Mercantil y articulo 322 del Reglamento Notarial, no procedía la diligencia, de compulsa expresada y, por ello, que el Secretario del Juzgado no podía copiar ni testimoniar el todo o parle de los asientos, sobre todo, teniendo en cuenta que ni se acompañaban escrituras ni certificaciones de ninguna clase referentes a dichos asientos, ni se trataba de una diligencia de cotejo, razón por la que el acto que se intentaba equivalía a obtener un traslado de asientos del Registro Mercantil, una certificación, por un funcionario extraño al régimen de la Oficina, vulnerando así el artículo 30 del Código de Comercio, en relación con los 3,193 y siguientes del Reglamento del Registro Mercantil. No obstante estos razonamientos, los expresados señores insistieron en sus pretensiones, por lo que después de hacer constar el infrascrito su protesta y de manifestar que no intervendría en el acta y que la diligencia que se iba a practicar no tenía otro efecto que el de una manifestación del Registro, exhibió los libros referentes a la Sociedad «Hijos de J. Barreras», obteniendo el Secretario judicial habilitado los datos de las inscripciones, que señalaron las partes, consumiendo en la diligencia cerca de dos horas»; y teniendo en cuenta que estos hechos pudieran constituir una merma o un desconocimiento de las funciones que el Reglamento de 20 de Setiembre de 1919, de innegables analogías en lo que se refiere a la publicidad (artículos 193 y siguientes) con el Reglamento Hipotecario (articules 358 y siguientes), atribuye al Registrador Mercantil,

Esta Dirección general ha acordado que, por V. 1. una vez comprobados los hechos, se ponga en conocimiento de los Jueces de primera instancia de Pontevedra y Vigo la necesidad de observar, en cuanto se refiera al Registrador Mercantil, la Real orden de 6 de Enero de 1883, a cuyo tenor no procede que se saque por los Secretarios judiciales testimonios de los asientos de todas clases, existentes en el mismo Registro, salvo el caso en que civil o criminalmente se ventile la nulidad o falsedad de los mismos o de las certificaciones, toda vez que, según la disposición final del citado Reglamento, en el caso de oscuridad o insuficiencia del mismo, se aplicará subsidiariamente el Hipotecario en lo que no esté en contradicción con las leyes mercantiles,

Dios guarde a V. I. muchos años. Madrid, 4 de Julio de 1930.””El Director general, Sabau.


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